jueves, 23 de agosto de 2012

Acción-reacción

Es un viejo principio que Kucinich recuerda ahora a propósito de las intervenciones "occidentales", es decir, lideradas por los Estados Unidos, por muy bienintencionadas que hayan podido ser (cosa, por cierto, harto discutible). Si las intervenciones en Afganistán o Irak han podido ser un remedio peor que la enfermedad en la medida en que han generado reacciones en un mundo cuya lógica parece desconocerse, algo parecido puede suceder con Siria y tal vez haya sucedido en Libia. Hay reportajes periodísticos (los accesibles) que hablan de la "internacionalización" de los "rebeldes" sirios contra su gobierno. Ninguna novedad incluso en atribuir a Al Qaeda un papel preponderante (no en Libia, por cierto, donde, si no recuerdo mal, Al Qaeda luchó "de nuestro lado"). Pero, dejando a parte este recurso al comodín de Al Qaeda que permite no tener que pensar mucho, no es tan difícil entender lo que sucede "en el otro lado". Los españoles viejos que recuerdan lo que sus padres les contaban sobre las Brigadas Internacionales o los que siguen un poco la propia  historia y saben cómo reaccionó el "pueblo" ante la invasión napoleónica en el siglo XIX, tendrían que entenderlo con facilidad.
Pero lo habitual es que se cuenten las propias bajas (2.000 estadounidenses en Afganistán) y que las de "los otros" vengan "under-reported". Lo que "nosotros" hacemos por su bien no tendría que tener ningún tipo de reacción a la contra. Pero lo tiene. Luego en algo "nos" equivocamos. Y me temo que "nos" equivocamos, una vez más, confundiendo legitimación de "nuestras" decisiones con "análisis concretos de situaciones concretas". Por ejemplo: la relación entre los talibán y Al Qaeda es mucho más compleja de lo que se cuenta. Culpa, en parte, de los "expertos" que dan como análisis empírico lo que es legitimación ideológico-política.

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