miércoles, 15 de agosto de 2012

25 y más

Un artículo en The Guardian informa de las trayectorias de los 25 tipos que, en 2009, juzgaron como los que habían estado en el núcleo duro de la debacle financiera y después económica. ¿Qué ha sido de ellos? Bueno, pues fuera de una pareja que ha tenido problemas con la justicia por haber engañado miserablemente a sus inversores desde su institución, los demás gozan de buena salud, cobran sus buenos sueldos o tienen encargos millonarios para escribir libros de dudoso interés excepto por ser autor quien lo es (pienso en Bush II). En general, como se sabe por otras fuentes, siguen "au-dessus de la mêlée", de las leyes, en este caso. Algunas reflexiones.
La primera, ha sido el peso de la ideología en algunas decisiones que se han demostrado determinantes para esta debacle. Es el caso de Greenspan, por ejemplo. Cierto que todos tenemos ideología. Todos tenemos trucos para no estar sopesando cada una de nuestras acciones y tenemos estos atajos que nos dicen lo que siempre está bien y lo que siempre está mal. En este caso, la ideología trajo consigo lo de "menos Estado, más mercado".
La segunda, se refiere al papel que, a pesar del mantra anterior, han tenido los políticos tomando decisiones o no tomando decisiones o tomando no-decisiones. Clinton primero, sentando las bases; Bush II después, acelerando el proceso y Brown orientándose en la misma dirección. Obsérvese, de paso, que las raíces del problema no son tan inmediatas como para, en el caso español, echarle toda la culpa a Zapatero. Algo debió de tener que ver su antecesor, Aznar. 
La tercera es el papel que la codicia de "los de arriba" y "los de abajo" (sí, de estos también; y de "los de en medio") ha tenido en el problema. Al fin y al cabo, esas son las reglas del juego: la acumulación incesante de capital.
Podría haber sido otra ideología, otros políticos y un motor diferente (por ejemplo, la notoriedad ante los medios de comunicación sin mayores efectos sobre la "réalité rugueuse", por parte de alcaldes de pequeñas localidades y desde una ideología solidarista). No hubiera pasado nada.
Moi ! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre ! Paysan !

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