domingo, 1 de julio de 2012

Viejos trucos ascéticos

Un autor clásico de la literatura ascética cuyo nombre no consigo recordar daba un remedio para los que sentían frío bajo las escasas vestimentas que el ascetismo imponía: quitarse todavía más ropa, sentir todavía más frío y, entonces, poco a poco, ir volviendo a ponerse la escasa ropa del inicio. Es algo así como el bienestar que se obtiene cuando uno se quita una piedra del zapato: es la no-piedra la que da la satisfacción.
¿Hacían falta 120.000 millones de euros para arreglar mínimamente la maltrecha economía española? Qué horror. Pero no, no teman: "solo" van a hacer falta 62.000 millones, con lo que el público respira aliviado: "solo" 62.000 millones. Cosa hecha. 
¿Que dichos millones van a ir al gobierno para que los trasvase a los bancos, aumentando así la deuda o el déficit del Estado, ya de por sí maltrecho por los recortes en los ingresos y las generosas ayudas a los bancos y cajas? Qué horror. Lo que nos faltaba. Pero no, no teman: el dinero irá directamente a los bancos. con lo que el público respira aliviado: irá a los bancos, "solo" a los bancos.
El frío parece que se siente menos. Incluso parece que ha desaparecido. No es así. En el primer caso, ese dinero ha de devolverse con lo que, una vez más, se ha colonizado el futuro aumentando una deuda que igual no se puede pagar. En el segundo caso, que vaya a los bancos tal vez sea mejor que su alternativa, el que vaya al gobierno, al FROB o a donde sea, pero igual habrá que pagarlo con intereses y, si no se puede pagar, se "podrá" pedir un préstamo adicional para pagar el préstamo adicional que se consiguió para pagar el déficit inicial. 
En un caso y en el otro, el peso recaerá sobre los ciudadanos.
Como truco es bueno, aunque igual no se trata de un maquiavelismo propio del marketing político sino de pura estupidez o ignorancia. En un artículo de Slavoj Žižek sobre eurócratas y alternativos que vale la pena leer, he encontrado una referencia a una escena de la película Ninotchka. En ella alguien llega a una cafetería y pide un café sin crema, a lo que el camarero responde diciendo que no tienen crema y que igual lo que quiere el cliente es un café sin leche. Un café en cualquier caso, pero "sin".
Hay una interpretación alternativa (por lo general, si hay dos, es que hay más) y es que se trate de una mezcla de sadismo y deseo de experimentar en la carne de otros. Žižek lo formula así:
To illustrate the mistake of enacting austerity measures as the main strategy to combat the crisis, Paul Krugman often compares them to the medieval cure of blood-letting. That’s a nice metaphor that should be radicalized even further. The European financial doctors, who are themselves not sure about how the medicine works, are using the Greeks as test rabbits and letting their blood, not the blood of their own countries. There is no blood-letting for the great German and French banks—on the contrary, they are getting continuous and enormous transfusions.
Seguimos con referencias a los viejos tiempos, pero esta vez se trata de sangrar a la periferia para que el centro siga recibiendo cuantiosas trasfusiones. Desde ese punto de vista, como ya sucedió con la "crisis de la deuda" latinoamericana. 

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