jueves, 5 de julio de 2012

Universal

"Doit d'honneur" en francés, "peineta" en castellano, lo encuentro en un policía que la hace en la provincia de Sichuán y tengo la imagen de la que dedicó el ex-presidente Aznar a los estudiantes que le abucheaban.
 Me he tenido que acordar de un viejo texto (1947) de Weston Labarre ("The cultural basis of emotions and gestures"). En él se aportaban ejemplos de cómo una misma emoción tiene expresiones diferentes en los gestos de personas de culturas diferentes. El caso, para mí, más evidente es la forma con que en Sri Lanka se hacía el gesto de asentimiento: exactamente al revés del que yo habría usado, a saber, moviendo la cabeza de derecha a izquierda, de un lado para otro. 
Hay un montón de comportamientos que tienen que ver con la cultura (o la mentalidad dominante, si se prefiere otro vocabulario). Por ejemplo, la distancia a la que hay que hablar con un desconocido al aire libre: muy pequeña en el Magreb, muy alta en el Japón. De hecho, fue muy divertido ver cómo hablaban un mexicano (en Guadalajara, México, por cierto) y un español (gachupín). Aunque la distancia "aceptable" no tiene la diferencia que habría entre un japonés y un magrebí, hay diferencias: el español se acerca como forma de mostrar su confianza mutua mientras que el mexicano se aleja porque ve su espacio personal invadido. De hecho, comenzaron a conversar en un punto y terminaron relativamente lejos de él ya que el gachupín avanzaba, el mexicano retrocedía, el gachupín volvía a avanzar y el mexicano volvía a retroceder, y todo ello sin darse cuenta de qué estaba sucediendo mientras yo me divertía observándoles a una discreta distancia (aceptable para ambos).
Por eso me ha extrañado encontrar esta "peineta" y precisamente en la provincia en cuya universidad pasé una temporada y en la que tuve problemas para interpretar las emociones y los gestos de mis colegas y de los estudiantes.
Probablemente (especulo) este gesto tiene otra base cultural: la de los medios de comunicación mundiales que trasmiten modos y formas que se ven como "modernos" y, por tanto, se aceptan. En mi televisor no tengo acceso a emisoras chinas, pero sí en el restaurante chino-chino ("como en casa" se llama, pero en chino estándar) al que he ido con cierta frecuencia. Tal vez ahí esté la interpretación. 
Me baso en otro gesto: el de unir pulgar e índice hasta hacer una "O" y mostrarlo así al interlocutor con los restantes dedos de la mano erguidos. 
En Alemania ha significado (no sé ahora: las cosas cambian) un insulto referido a una parte íntima del cuerpo del otro. En el Japón, oro. En Argelia, "te mato". ¿Y en España? Pues significó "cero" hasta que las series estadounidenses lo han convertido en "ok". De hecho, los más viejos del lugar todavía dudan entre uno y otro significado, mientras que los jóvenes no lo dudan: lo que diga el televisor.

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