jueves, 12 de julio de 2012

Se acerca octubre

En los Estados Unidos se llama "October surprise" al gesto, acción o decisión espectacular que toma el presidente, en octubre de año electoral, con el objetivo de "orientar" el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre, obviamente a su favor o del candidato de su partido, no necesariamente en beneficio de la ciudadanía.
Este año se lleva la economía: si habrá empleos, si habrá crecimiento, qué pasará con los bancos y cómo quedará la balanza comercial. Sin embargo, hay quien ha hecho la lista de las "sorpresas" que podrían alterar las decisiones de voto de los estadounidense. Son cosas que podrían pasar de aquí a octubre y que tendrían grandes consecuencias para el funcionamiento del sistema mundial (cosa que a casi nadie interesa) y, sobre todo, para los Estados Unidos y, ahí, ahí, para el resultado de las elecciones. Esta es la lista y no es mala:
  1. Will Europe continue to paddle along with its head just above water, or will the eurozone capsize?
  2. Will international pressure on Iran continue to tighten, or will Israel lose patience and attack?
  3. Will Syria descend into full-scale civil war that spills over its borders and engulfs the region?
  4. Will North Korea take some provocative action against South Korea that it cannot ignore?
  5. Will a terrorist slip by, despite our robust defenses?

Pues sí: Europa (la Unión Europea, claro) se podría colapsar, Israel podría atacar a Irán, Siria podría desestabilizar la zona por su guerra civil abierta, Corea del Norte podría hacer algo provocativo hacia Corea del Sur y el terrorismo internacional podría cometer un atentado suficientemente importante como para poner a prueba al "comandante-en-jefe".
Es difícil saber en qué dirección irían los efectos de cada una de esas posibilidades en el caso de producirse: nadie es dios como para saberlo. Pero seguro que, si se producen, siempre habrá alguien que atribuirá al ganador en ese caso el haber complotado para conseguir tal efecto. A priori, creo que 2 iría contra Obama, pero las restantes dependería de cómo se tratasen. Algo así como el 11-M español: es difícil creer que fue una conspiración de los socialistas ya que nadie podía saber cómo iba a reaccionar la gente ante el atentado ni, mucho menos, ante el intento gubernamental "popular" de dar versiones interesadas del asunto (no exactamente "October surprise").

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