lunes, 16 de julio de 2012

Poca memoria

En La Gaceta de ayer, diario españolista "orgulloso de ser de derechas", vi una viñeta contra los que ahora se van a manifestar contra los recortes del actual gobierno, pero que no se manifestaron contra el anterior presidente (llamado ZP en el chiste) cuando redujo el salario de los funcionarios, aumentó el IVA, congeló las pensiones y una cuarta cosa que no he podido recordar ya que en la edición electrónica no aparecen los humoristas gráficos del periódico.
Es cierto. Es curioso que no se movilizara la gente contra aquellas imposiciones del exterior. Incluso no parecían imposiciones del exterior, sino veleidades del presidente que pagó con una sonada derrota en las elecciones de noviembre de 2011. Todavía se creía en la democracia y se suponía que, cambiando de gobierno, se terminarían todos esos problemas ya que se generaría la confianza que ZP había malgastado (de hecho, según me cuentan diputados de la ahora oposición, eso creían incluso algunos parlamentarios del partido que ahora ha llegado al gobierno y... no se ha generado confianza).
De todas formas, lo que resulta asombroso no es que los que ahora se movilizan no se movilizaran entonces. Lo que es asombroso es que los que entonces estuvieron más vociferentes contra esas medidas son ahora las que, corregidas y aumentadas, las están promulgando, legislando y apoyando incluso a grito "pelao" en el Parlamento. 
Si se pide a los potenciales manifestantes coherencia a lo largo del tiempo, con más razón habría que pedirla a los gobernantes de ahora que criticaron entonces lo que ahora están poniendo en práctica.
Personalmente, no les critico tanto por lo que están haciendo ahora (que motivos hay, pero mucho mayores para los que se lo imponen), sino por lo que hicieron entonces. Y si entonces no apoyaron al gobierno con tal de conseguir el poder (muy irresponsables, sí), es enternecedor que ahora, con mayoría absoluta, pida que la oposición les apoye.
Mejor cantar.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo excepto en que haya motivo alguno para las medidas de recorte adoptadas por el actual gobierno o por el anterior.
    En primer lugar hay que recordar que el problema de la economía española no se ha originado por el gasto público (el % de deuda pública española en relación con su PIB estaba y está por debajo de la media de la zona euro), sino por la enormemente elevada deuda del sector privado (bancos a la cabeza). Se nos dice que es necesario rescatar al sistema financiero porque es un sector imprescindible para que vuelva a haber crédito, sin el que no puede haber actividad económica, y es cierto. La conclusión que podríamos sacar entonces es que si tenemos claro que el dinero que vamos a destinar para el rescate de la banca no va servir para este fin es evidente que ese gasto es totalmente injustificado. Pues bien, basta con echar un vistazo a los vecinos del sur de Europa que han adoptado este tipo de recortes para darnos cuenta que ni en uno solo de estos países se ha producido este efecto, sino más bien lo contrario. La razón es simple, quienes imponen los mal llamados rescates y los recortes (la Katastroika esa) lo único que buscan es que los “rescatados”(en el caso de España los bancos) dispongan del dinero suficiente para que sus acreedores cobren sus deudas, y no para que lo destinen a la financiación de la actividad económica, como prueba el que la práctica totalidad de las condiciones impuestas en los famosos memorandos obliguen a destinar el dinero de los rescates a tal fin, mientras que las condiciones referidas al crédito para la financiación de las actividades de las empresas de los países en riesgo de depresión brillen por su ausencia, y lo peor es que los gobiernos que aplican esas medidas lo saben.

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