jueves, 12 de julio de 2012

Más recortes

Puedo entender que los bancos fuesen una pandilla de ignorantes irresponsables y puedo entender que los gobiernos corriesen en socorro de los tales con lo que pasaron de tener cuentas boyantes a ser deficitarios. 
Puedo entender que, para responder a los gastos corrientes -algunos de dudosa legitimidad-, se recurriese a pedir préstamos que, a la hora de pagarlos, tuvieron que serlo mediante nuevos préstamos y así sucesivamente.
Puedo entender que los que mueven grandes capitales a escala mundial (hablo de los anglosajones y menos de los fondos soberanos) hayan encontrado en el futuro del euro una buena pieza en la que hacer presa y que, en concreto, vean que los GIPSI (Grecia, Italia, Portugal, España e Irlanda) son el eslabón más débil y, al mismo tiempo, más sabroso.
Puedo entender que las élites alemanas quieran conservar su moneda (el euro, básicamente suyo) y quieran recuperar los préstamos irresponsables e ignorantes que hicieron a la burbuja inmobiliaria española, para lo cual se encuentren en un complicado dilema: hundir su moneda (pero tienen las alternativas o de las dos velocidades o de expulsar del euro a los GIPSI) o exprimir a los GIPSI, en particular a España, para recuperar sus préstamos.
Puedo entender que puedan sopesar la eventualidad de expulsar del euro y mantener la exprimidora de manera simultanea. Desde el punto de vista de los bancos, nada mejor que les sigan pidiendo préstamos siempre que se garantice la devolución.
Puedo entender que, como buenos capitalistas europeos (no asiáticos, que ésa es otra estirpe), piensen en el corto plazo y no en el medio o largo plazo y, por tanto, opten por exprimir a los GIPSI aunque con ellos pongan en peligro al euro.
Puedo entender que los gobiernos españoles (por lo menos desde mayo de 2010) no tengan opciones más allá de aceptar la exprimidora "europea", es decir, alemana. O aceptan las condiciones o dejan de recibir préstamos para pagar préstamos con que pagar préstamos, manteniendo, así, sus problemas "estructurales" y sin poder crear empleo (crecimiento, sí, no "decrecimiento").
Lo que ya no entiendo es 1. que lo carguen sobre los más débiles y tiren por el camino más fácil y 2. sigan diciendo que, así, generarán empleo en el futuro.
Sobre 1, es enternecedor (es un decir) el ministro que dice que suben el IVA porque mucha gente no lo paga, diciendo con ello que los que lo pagan pagarán más y los que no lo pagan seguirán sin pagarlo.
Sobre 2, es indignante el insulto sistemático a la inteligencia recurriendo a los trucos más burdos de la "psicología de masas" (por ejemplo, filtrando la posibilidad de cortar dos pagas y, después, cortando ¡solamente! una: qué alivio) y afirmando lo inexorable de las decisiones sin explicar por qué son inexorables.
La especie humana no aprende de sus errores. Dos veces con la misma piedra, solo que el burro antes fue América Latina y ahora son los GIPSI.

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