sábado, 28 de julio de 2012

Los tres estados (y más) sobre la familia

Los clásicos "tres estados" de la Revolución Francesa han tenido sus visiones diferentes respecto a la familia.
Para empezar, el clero. Considera a la familia como célula fundamental de la sociedad y, obsesionados con el sexo, anatematizan los matrimonios de homosexuales como ataque frontal a la familia y, por tanto, a la sociedad.
Después, tenemos a la aristocracia. En realidad, tal estado ya no existe como existía antes de 1789, pero utilizaré el dicho de Lady Thatcher cuando afirmaba que no existía la sociedad, que lo que existía era el individuo. Se puede extender esa existencia a la de la familia como una cuestión de hecho. Das Sein.
Finalmente, el tercer estado, la burguesía. No sin cierta tortura a los hechos (como ya acabo de hacer con la aristocracia), la burguesía podría estar representada por el empresario Engels, mecenas de Marx, y su "El origen de la familia, la propiedad privada y el estado". Su base empírica (como la de los anteriores) es muy discutible, pero su idea es que la familia como institución se origina en la necesidad de garantizar la trasmisión de la propiedad privada, una vez en decadencia la propiedad comunal o colectiva que habría caracterizado al "comunismo primitivo".
Pero hay más estados. Para lo que aquí me ocupa, están las clases altas por encima de la burguesía nacional, estén constituidas en clase mundial o no (que eso se discute). Para esos hiper-ricos que no aparecen en los estudios sobre la desigualdad ya que su renta es desconocida, la cuestión de la familia adquiere tonos muy particulares. En varios países europeos se han producido peleas tremendas precisamente por la propiedad (privada, por supuesto): hijos o hijastros contra las madres o contra los padres hasta el punto de llevarles a los tribunales, denunciándoles o proponiendo su incapacitación. Algunos casos son de evidente codicia por parte de los hijos. Otros pueden entenderse como una defensa de la "propiedad familiar" puesta en peligro por las "originalidades" de la madre viuda. Pero si esa es la célula básica de la sociedad, apañados vamos. Y si eso es un grupo más allá de las leyes, habría que verlo. 
Quedan "los de abajo", los sans-culottes de la Grand Révolution. ¿Esos? Que se jodan, como expresó públicamente una destacada miembro de familia "de toda la vida" que no encaja en ninguno de los estados recién descritos. Complicada que es la vida.

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