miércoles, 11 de julio de 2012

Genocidios

Unos amigos mexicanos (mexiquenses por más señas) me preguntaron, en plena campaña electoral y por motivos obvios, si lo de la Plaza de las Tres Culturas en el Distrito Federal y lo de Atenco (bajo el gobernador Peña, mire usted por dónde) habían sido genocidios. Les dije que no, que ahí no había habido un intento de "solución final" para un grupo humano.
Que no toda masacre (y los dos casos lo fueron) es un genocidio. Para que haya genocidio hace falta que se intente suprimir a todo un grupo humano con características cultuales, religiosas, lingüísticas y hasta supuestamente raciales comunes.
Que los genocidios clásicos fueron los de los armenios bajo los otomanos, los de los judíos (y homosexuales y gitanos) bajo los nazis (no solo alemanes), los de tutsis bajo los hutus y los de los bosnios musulmanes a manos de los serbios (Mladic mediante).
Y que lo que habían hecho los conquistadores no fue un genocidio por más que muriesen millones de indígenas en el "contacto entre las dos culturas" o, más bien, en el intercambio de microbios (yo te doy la viruela, tú me das la sífilis) unido a la explotación y a la alienación cultural. Pero no hubo un proyecto sistemático de aniquilación. Incluso hubo intentos de defensa con Leyes de Indias que los conquistadores acataron pero no cumplieron.
Los proyectos importantes de aniquilación de indígenas (genocidio, por tanto) se dieron ya en la República, con la independencia y por el interés de los criollos (descendientes de españoles, por cierto) por las tierras ocupadas por indígenas. El genocidio que logró el mayor éxito fue el uruguayo (Salsipuedes). El argentino, unido a los nombres de los generales Rosas primero y Roca después y muy distintos entre sí, no fue completo, pero la "campaña al desierto" encaja bien con la definición habitual de genocidio que después se ha extendido al politicidio, también practicado en Argentina por las Juntas militares, pero que , a pesar de su carácter masivo y dirigido contra personas de una determinada característica cultural -su ideología política-, no me acaba de convencer el incluirlo en la lista. No por nada. Prurito.

2 comentarios:

  1. Entraría en esa definición las acciones del Estado de Israel hacia el pueblo palestino?

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  2. Creo que no, pero no estoy seguro. Jimmy Carter lo llamó "apartheid" y en la medida en que algunos clasifican el caso sudafricano como genocidio, éste también lo sería. Y también está el argumento del mecanismo de defensa de "identificación con el agresor": "hacer a los palestinos lo que los europeos nos hicieron". Lo que más se acercaría sería lo producido en Sabra y Shatilla.
    Total, que también hay argumentos para responder que sí.
    ¿Con cuál me quedo? En que las políticas de asentamientos, los muros, la destrucción de medios de subsistencia van en la dirección del genocidio, pero que no llegan a lo que fue Salsipuedes en el Uruguay o los armenios bajo los otomanos por más que se parezcan.

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