lunes, 16 de julio de 2012

Decreciente islamofobia

Las actitudes irracionales tienen, casi por definición, múltiples causas y la islamofobia es una de ellas. Entre las causas está la posible manipulación interesada por parte de gobiernos o, en general, centro de poder con capacidad de difundir dichas actitudes a través de medios propios, afines o serviles. Susan George lo documentó a propósito del "pensamiento único" y se ha intentado hacer respecto a la islamofobia estadounidense y, por tanto, "occidental".
Pero el mundo cambia y el interés de los gobiernos cambia también y de forma más o menos paralela. El caso es, parece, que la islamofobia está pasando a un segundo plano en las posiciones estadounidenses demostrando así que lo que les preocupaba no era el Islam y su terrorismo generalizado (parte de la islamofobia consistía en identificar Islam y violencia) sino la actitud que los gobiernos pudieran adoptar frente a los intereses estadounidenses que no se reducían a la defensa del hiper-aliado Israel sino que también tenían que ver con el petróleo, la adopción del dólar como medio habitual de comercio internacional (claro: en especial en el caso del petróleo) y la existencia de un Banco Central independiente del gobierno. Restricciones petroleras, propuesta de otra moneda alternativa al dólar como medio de pago -como propusieron Ahmadineyad y Chávez en una reunión de la OPEP fracasada a este respecto- y existencia de un Banco Central controlado directamente por el gobierno eran argumentos mucho más importantes que el mayor o menor islamismo de los gobernantes. Que se lo digan a Sadam Husein, Gadafi o, tal vez, al citado Ahmadineyad que, por lo menos, ve su estrella política interna muy menguada últimamente.
La visita de Clinton a Egipto y su entrevista con Morsi y con Tantawi indican hasta qué punto importa que el primero sea Hermano Musulmán (aunque supongo que hablaron en inglés, dado el tiempo que Morsi pasó en universidades estadounidenses). No importa. Ni importa que Mubarak fuese lo que fuese "hacia dentro". Lo que importa es qué hacen "hacia fuera".
Y las proclamaciones de "centrismo" y "moderación" por parte del tunecino Ennahda en el poder van en la misma dirección, me parece.

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