martes, 10 de julio de 2012

Carbón

He escuchado por radio opiniones de tertulianos y ciudadanos de a pie (de los que opinan sin cobrar) sobre la "marcha negra", la marcha de los mineros que llegan a Madrid después de un accidentado viaje y con imágenes impactantes de enfrentamientos pasados con la policía. Que si solo piden que se respeten los acuerdos, que si a ellos les caen también los recortes que están diluviando sobre otros colectivos y si es que son excesivos, que si la culpa de todo la tiene, por supuesto (nunca mejor dicho), el gobierno anterior, que si son protestas asimilables a las del 15-M, que si es el principio de la revolución. Mucho ejercicio de arrimar el ascua a la propia sardina y mucha expresión de descontento proyectado sobre el actual o sobre el anterior gobierno.
Dos temas no aparecen: si el sector tiene futuro y si el medioambiente tiene algo que ver en todo esto. Además, conocer es comparar.
La huelga de los mineros (la "disputa del carbón" como la querían llamar los que deseaban imparcialidad a los medios de comunicación -cosa que, en algunos de los que he escuchado, brilla por su ausencia-) me pilló en Inglaterra en 1984-1985. Era otro fervor por parte de mis amigos laboristas y ex-comunistas y era una actitud más dura por parte de la Sra. Thatcher que parece ser la que acabó ganando en la porfía, cerrando minas juzgadas poco productivas. Pero lo primero que salta a la vista es que aquí no hay un Arthur Scargill aglutinando ni una organización visible como la NUM (National Union of Mineworkers). ¿Más asambleario ahora tal vez? Es posible. Con sus fuerzas y sus debilidades.
Hay estos días otra "disputa del carbón", pero en los Estados Unidos, en los Apalaches, para ser exactos, en Charleston, West Virginia. Hay, ahí también, una defensa de los puestos de trabajo por parte de los mineros y sus familias. Pero hay un enfrentamiento entre ambientalistas por un lado y, por otra, mineros, la industria del carbón y los políticos asociados con ella. Los ambientalistas dicen que el carbón es la fuente principal de energía en el mundo... y de CO2, razón por la que el problema es cómo reducir la dependencia del carbón. Y los periodistas que he citado antes apuntan a que el primero en reducir los empleos es la industria del carbón y que lo hace a través de la mecanización (si entiendo bien, es minería a cielo abierto) que, en buena lógica luddita, es el primer enemigo del empleo aunque mejore las condiciones higiénicas de los mineros que siguen trabajando, condiciones que parece ser no son muy halagüeñas.
Por mejorar en lo posible el contexto, es interesante añadir la huelga petrolera en Noruega resuelta al parecer. La patronal (dicen que Statoil -pública, supongo- es la empresa más trasparente del mundo) había amenazado un "lockout" para provocar que el gobierno interviniese ante las reivindicaciones sobre condiciones de trabajo. Pero el petróleo es otra cosa y Noruega tiene un peso en el comercio mundial del mismo (y del gas). 
Quedan, pues, algunas preguntas más sobre la "marcha negra" y su "disputa del carbón". 

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