lunes, 4 de junio de 2012

Solo para economistas

Andaba yo rumiando el dicho de Kenneth Boulding ("si alguien cree en el crecimiento sin límites o es un ignorante o es un economista") cuando me he topado con este artículo de otro de la misma camada en el que analiza una veintena de trabajos (académicos y periodísticos) que han intentado explicar de qué va la crisis financiera actual (él la llama financiera, así que lo mantengo, aunque soy de  los que cree que ésa es parte del problema: que esta vez, a diferencia del  29, viene acompañada por problemas energéticos, medioambientales y alimentarios particulares que no estuvieron en aquel entonces). Su conclusión es sencilla: no hay acuerdo ni en la etiología (qué lo produjo), ni en el diagnóstico (qué elementos hay que tener en cuenta) ni, obviamente, en la terapia (qué hacer). Me cuesta no citar el libro del canadiense Guy Bourgeault que, traducido, es "Elogio de la incertidumbre".
Tal vez por ahí se podría comenzar: con lo de Ortega: "No sabemos lo que pasa y eso es precisamente lo que nos pasa". Que la incertidumbre y la ignorancia produzcan la sobrerreacción de afirmar las cosas con mucha certidumbre y firmeza, es comprensible. Pero las cosas son como son, lo diga Agamenón o su porquero. Y entre las cosas que son está el que los excesos de certezas producen monstruos como el hitlerismo o el estalinismo.

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