sábado, 9 de junio de 2012

Sobre el rescate de España

Cuarenta mil millones de euros es lo mínimo que necesitarían los bancos españoles para salir de su marasmo y equilibrar sus "balances", según decía el Fondo Monetario Internacional el viernes pasado, hoy sábado en hora española. También decían que igual eran sesenta mil, pero que hacían falta sin duda alguna. Todavía hay clases: unos, más expuestos a la locura de la burbuja inmobiliaria y a los gastos extravagantes y no productivos, otros menos expuestos o con más sucursales en el exterior que les permiten una mejor "contabilidad creativa".
Esta mañana, una tertulia radiofónica ha reunido a representantes del Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español e Izquierda Unida, los tres partidos "nacionales" más importantes (el primero, en el gobierno desde las elecciones del pasado noviembre), para debatir el tema que, para ellos, no podía estar más claro, solo que la claridad de unos no coincidía con la claridad de otros. 
Así, desde el PP, de cara a un posible rescate, se insistía en que eran cosas que se deberían haber hecho mucho antes, saneando convenientemente las cuentas bancarias. Daba a entender que ese “antes” se refería a “antes de las últimas elecciones generales”, es decir, al gobierno de Rodríguez Zapatero. 
El PSOE, en cambio, también lo tenía claro: demasiada indecisión por parte del actual gobierno y demasiados engaños. Que si sí, que si no, por un lado, y "donde dije digo, digo Diego, por otro.
Finalmente, IU pedía un referéndum, vista la importancia de las decisiones a tomar, cómo afecta a la población y cómo no se puede dejar en manos de un gobierno sin ni siquera pasar por el parlamento. Hay en la Europa tambaleante algún precedente.
Tenemos, pues, tres casos de brillante arrimar el ascua a la propia sardina, que es también una bonita forma de mentir: seleccionar de la realidad aquello que más conviene al que está hablando. Sería posible que todos tuviesen su parte de razón pero que la perdiesen al ocultar precisamente lo que el otro subraya.
Tenemos, también, un bonito contraejemplo de lo que puede llamarse la “doctrina Lagarde”, esa espectacular solución que la directora-gerente del FMI ha encontrado para los problemas europeos: encerrar a sus líderes en una habitación y quedarse con la llave hasta que se pongan de acuerdo. Tiene un egregio antecedente: el cónclave vaticano para elegir Papa. Pero las idas y venidas del asunto “Paoletto” (sea cómplice o simple chivo expiatorio) indican que los que se encierran en la Capilla Sixtina llevan tiempo trabajándose el resultado. Pero por lo que se refiere a España, cualquier cosa menos ponerse de acuerdo los partidos. Probablemente, porque, al defender intereses diferentes, es que no pueden ponerse de acuerdo. No es una cuestión técnica: es política.
Pero volvamos al viernes. Ese día se emitía un reportaje televisivo sobre el asunto Bankia, evidentemente relacionado con las estimaciones del FMI sobre los "agujeros bancarios". Para lo que ahora estoy tratando, constato la diferencia entre quien dijo que toda la culpa la había tenido el PSOE por no haber controlado desde el gobierno central (Martínez Pujalte, PP) y quien dijo que toda la culpa la había tenido el PP por haber sido quien estaba al mando de Bancaja y Caja Madrid (Tomás Gómez, PSM-PSOE). Nuevo caso de ascua argumental para la sardina partidista.
Por otro lado, Bankia es un ejemplo de algo que es común en bancos y cajas: mentir. Hace poco levantaba acta de la misma tendencia por parte de las empresas petroleras que anuncian escasez, “pico del petróleo” o esplendorosos descubrimientos según les convenga para su más que evidente manipulación de los precios del crudo, siempre según la implacable lógica del beneficio propio. Pero que las entidades financieras mienten, parece fuera de discusión. Que se lo digan a los clientes de Caixanova. O que se lo digan a mi amigo extranjero que hasta ahora tomaba café en su pueblo veraniego con algún empleado de una de dichas entidades, pero que ha dejado de hacerlo ¡porque ya no se fía!. Teme que le mientan más que antes.
Es obvio que, en mayor o menor grado, alguno de los políticos recién señalados miente. Hasta es posible que mientan todos, razón por la que la confianza en los mismos se está reduciendo a muy peligrosas marchas forzadas (y no es cuestión de matar a los mensajeros que levantan acta de los efectos de dichas actitudes y comportamientos por parte de los políticos). Como ya he comentado en colaboraciones anteriores, desde el PP se subrayará la mentira electoral de Griñán (a lo que contestará el PSOE que ha sido obligado por el PP) mientras que desde el PSOE se subrayará la mentira electoral de Rajoy (a la que contestará el PP que ha sido obligado por las circunstancias europeas o, mejor, por las mentiras previas de Zapatero). La discusión puede seguir de manera indefinida (el PSOE no mintió, dirán, sino que se equivocó al hacer una estimación de crecimiento que no se cumplió), pero nunca buscando qué ha pasado realmente, sino escogiendo aquellos elementos del ascua que mejor sirvan a los intereses de la sardina.
Falta por incluir algo en este esquema: no sería la primera vez que el FMI publica una estimación pensando no en la realidad de los hechos (ciertamente de difícil verificación), sino en la posibilidad de que dicha valoración refuerce las políticas recomendadas y defendidas por el Fondo, en apoyo de los intereses que representa. No hace falta, pues, que nos creamos a pie juntillas lo de los cuarenta o sesenta mil millones. Puede ser, en efecto, parte de una estrategia de intimidación para que el gobierno de España y sus electores acepten el “precio” que habrá que pagar por un rescate, apoyo o ayuda, que para eso está el maquillaje verbal a que se someten acciones como la presente.
El caso es que el Eurogrupo ha ofrecido hoy hasta 100.000 millones, dicen que sin condiciones para la política económica aunque sí para los bancos, lo cual no deja de ser curioso. ¿Dónde estarán ascua y sardina? Supongo que arrimarán los recortes de mi pensión al bienestar de los bancos irresponsables.
Pero ya puedo prever las reacciones de mañana: PP (un simple apoyo a las políticas de su gobierno), PSOE (un rescate de España ante el desastre producido por el PP), IU (una hecatombe del sistema en su conjunto). Lo veremos. Y hasta puedo admitir que no se trata de un rescate de España sino de sus bancos a través del gobierno de España, apoyando así a sus políticas. Pero es una hecatombe. No para los bancos, claro, y menos para sus directivos.
(Añadido el 13 de junio: aquí hay referencias importantes a cuál es la sardina a la que se está arrimando esta ascua)

4 comentarios:

  1. Me encantaría que el análisis estuviese totalmente equivocado. Pero cuento lo que veo o creo ver.
    Gracias por el comentario.

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  2. Ayer le escuché en Onda Cero y descubrí su blog. Me pareció muy interesante y revelador todo lo que dijo. Un saludo y gracias por todo.

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