domingo, 17 de junio de 2012

Éxito de la quinua

No sé por qué la suelo encontrar escrita como "quinoa". Supongo que refleja su historia reciente. Primero fue alimento andino, rico en proteínas pero no "moderno" y, por tanto, rechazable por la elites criollas. A algún racista le escuché, en las Españas, comentarios despectivos al respecto. Pero resulta que los vegetarianos modernos (la reina de España entre ellos) encontraron que la quínua era una buena solución para su problema proteínico y generaron demanda del producto (estuvo en el menú del banquete de bodas de una de las infantas, no recuerdo de cuál, con lo que los anteriores racistas comenzaron a aceptar la respetabilidad de la quínua). Probablemente la quínua había sido descubierta algo antes por los vegetarianos estadounidenses visitantes de los Andes como Cuerpo de Paz, Alianza para el Progreso y similares. Y fueron ellos los que le dieron el espaldarazo final.
Ahora ya puedo comprarla hasta en un supermercado alicantino (no como el mate de coca o te de coca que tengo que comprar en el Ecuador en tiendas "naturistas" y que todavía produce mi demanda miradas extrañas entre los camareros bienpensantes). Y la uso con cierta frecuencia, la quinua, en mi cocina (el mate solo para solucionar determinados desajustes digestivos).
Y ahora la mala noticia: como la demanda de quínua (quinoa en el original) está creciendo, se está dedicando más terreno para su producción mientras aumenta su precio haciéndola inasequible para los andinos que la tuvieron como fuente importante de proteína. Supongo que habrá sucedido lo que ya sucedió con el mote (maíz): que lo abandonaron en el desayuno y lo sustituyeron por los corn flakes del tipo quackers (marca que creo comercializa en el mundo un ecuatoriano).

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