lunes, 28 de mayo de 2012

Tabaquismo: así funciona la cosa

¿Es dañino para la salud el ser fumador pasivo? ¿Tiene sentido prohibir fumar en locales cerrados? Científicos internacionales (franceses, ingleses, estadounidenses, es decir, la "crème de la crème") aportaron sus dudas reconociendo que la información disponible no llevaba a conclusiones y que había otras explicaciones al hecho de que los fumadores pasivos desarrollaban determinadas patologías.
Un magnífico reportaje en Le Monde da detalles del modo en que las empresas tabaqueras contrataron a empresas de relaciones públicas para que "comprasen" a determinados científicos cuyos nombres (en el caso de los franceses) se dan y se incluyen las cifras que recibieron, algunos en discretas cuentas suizas. Bueno, estos científicos no se vendieron, cosa impropia de la Ciencia con todas las mayúsculas del mundo: sencillamente, se alquilaron para expresar sus dudas, asistir a "congresos" organizados por aquellas empresas a través de rimbombantes instituciones tapadera o consiguieron filtrar sus estudios para que, en los congresos reales, los datos contrarios a la hipótesis de la empresa no tuviesen eco. 
Sí, las empresas tabaqueras estaban sintiendo los efectos de los estudios que mostraban la relación entre el tabaco y el cáncer y el enfisema: las ventas había caído. Y las empresas defendieron valientemente lo más sagrado para ellas: el beneficio. Y para ello, caiga quien caiga, todo vale.
Ninguna sorpresa, excepto en los detalles: el sistema en que vivimos funciona así y se encuentran casos parecidos en la industria farmacéutica (creación de "enfermedades" para aumentar las ventas), petrolera (dudas sobre el cambio climático) y financiera (agencias de "rating" o la película Inside job). No importa alterar los datos y evitar la alarma que produciría saber que el fumador pasivo tiene riesgos de salud importantes, que determinados "fármacos" no curan nada porque no hay tal enfermedad (eso sí, tienen efectos secundarios que sí atacan), que el cambio climático se puede llevar por delante a la especie humana o que el juego enloquecido de los CDS puede producir mucha pobreza. Lo que importa es que el tabaco, las "medicinas", la contaminación y la burbuja financiera producen beneficios a una parte de la sociedad. Lo que suceda con la otra parte, no importa. Y si insisten en decir que la realidad es esa, pues peor para la realidad.
Claro que “Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no”. Eso dice Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, y reproducen aquí. Pero no solo es cosa del capital financiero.

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