viernes, 25 de mayo de 2012

Nacionalismo excluyente

En la asignatura "Educación para la ciudadanía", asunto chusco y cansino desde sus inicios, el nuevo gobierno español ha quitado el tema "nacionalismos excluyentes". No sé yo si los gobiernos son los más apropiados para dictar los temarios de las asignaturas y menos si son tan liberales como dicen ser. Tampoco me impresiona que esta bajada sea fruto de las necesidades de voto del partido gobernante en Madrid y de las pretensiones del partido gobernante en Barcelona. Lo que me maravilla es que no se haya visto tal tema como un pleonasmo más: albarda sobre albarda. Todo nacionalismo es excluyente por definición.
Ante todo, porque el nacionalismo es aquella ideología que divide el mundo en un "nosotros" (buenos, por definición) y un "los otros" (potencialmente amenazadores, pero en su mayoría indiferentes para el "nosotros"). En otras palabras, la ideología nacionalista (la única dominante a escala mundial como no me canso de repetir) excluye siempre a "los otros" que, como digo, pueden dividirse entre los que tanto da que existan y los que nos amenazan y nos hacen víctimas de sus turbios manejos. Un buen nacionalismo es victimista: necesita enemigos. Y si no los encuentra, los inventa, fuera o, también, dentro, los quintacolumnistas, los que practican el autoodio y todos esos trucos. Y frente a esos enemigos exteriores, uno debe lealtad absoluta a su propia nación frente a esos "otros", lealtad que puede llevar al martirio, a la autoinmolación que "en sus aras de nuevo juremos morir antes que esclavos vivir" (himno boliviano: cantado por indígenas es un sarcasmo porque se trata de liberarse "de los de fuera", no "de los de dentro" como ha querido el indigenismo). Al fin y al cabo, "morir por la patria no es morir: es vivir" (estrofa poco cantada del himno colombiano: la mejor definición de martirio cristiano ya que mueres y vas al cielo derecho derecho). El himno ecuatoriano tiene referencias a un admirado holocausto (sic) de los héroes que vio atónito el mundo. Así que, "mexicanos, al grito de guerra" etc. con el añadido machista de que "el amor de los hijos y esposa / saben siempre al guerrero premiar".
Claro que siempre hay clases. La primera subdivisión es la de nacionalismos estatales (estados a la búsqueda de su nación) y los subestatales (naciones a la búsqueda de su estado, como el referéndum en Escocia para 2014). Históricamente, es la diferencia entre el nacionalismo de la Grand Révolution, la francesa de 1789, y el nacionalismo alemán (o italiano) del siglo XIX. Cambia el enemigo. En el primer caso (aux armes citoyens) es contra los malos que "vienent jusque dans nos bras égorger nos fils et nos compagnes". Vienen de fuera. En el segundo caso, el enemigo es el que no nos deja independizarnos y con el que formamos una entidad que no reconocemos: un Estado en el que estamos ambos. 
Son dos formas de ser excluyente, pero son excluyentes: los primeros, como bien se vio con el terrorismo lingüítico del Abbé Gregoire, excluyen a esos inferiores que quieren separarse. Por no tener, no tienen lengua propia sino un "patois", un "dialecto" primitivo, no como nosotros, que tenemos la "lengua de la civilización", en francés en el caso que estoy siguiendo. Los segundos, se excluyen, en versión de los anteriores, de la "sagrada unidad de la Patria", y no aceptan a esos maketos o charnegos que vienen a poner en peligro nuestra identidad cultural (véase la Lega Nord, en lo que ellos ven como Padania y los unionistas italianos ven como Italia del Norte).
Estas dos formas vienen, a su vez, en dos versiones: la cívica y la cultural. El nacionalismo cívico es el que hace la nación fruto de un "plebiscito cotidiano": uno pertenece a la nación que quiere. Bueno, a la que le dejan, pero eso estos nacionalistas no lo consideran y, si no, que se lo digan a los inmigrantes que buscan "nacionalidad" o a los palestinos que quieren ser "israelíes". La exclusión, en cambio, es mayor en la otra versión, la cultural y, mucho más, en su versión extrema, la racista: mi nación es mi lengua, mi cultura y, en el extremo, mi raza. Minzoku que dirán los japoneses (nacionalistas por supuesto, conocedores de la "japonesidad", nihon jinron). En este caso sí que "o estás dentro o estás fuera". Y me reservo la capacidad de decir quién está dónde y, por tanto, de decidir quién no está con nosotros (los palestinos que tienen "ciudadanía", pero no "nacionalidad" en un Estado Judío y que pueden ser expulsados, es decir excluidos, de la tierra en que nacieron).
Conclusión: fue una tontería poner ese pleonasmo en el temario y es tonto el argumento para quitarlo. Yo lo dejaría, pero quitando el adjetivo. Pero mi voto no cuenta y menos bajo el "rodillo" parlamentario del actual partido gobernante español, españolista por definición. Todo ello evitando lo mejor posible los eufemismos a que nos tienen acostumbrados los políticos del mundo.

20 comentarios:

  1. Una vez más, lúcido, certero... maestro.

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  2. Me da apuro subir comentarios laudatorios como el tuyo. Los agradezco, sin duda. El ego es el ego. Lo único es que no me considero maestro (sí "maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela".

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  3. Oye ¿Estás de coña, no? Menudas tonterias dices.

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  4. No, pensaba que era un texto humorístico, pero veo que no.
    Lo único que te puedo decir, es que viajes y te relaciones con gente de otra cultura que no sea la tuya. Y te empapes de ella, igual luego, cambias de parecer.
    Suerte.

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  5. Muchas gracias por el consejo, pero me llega un poco tarde: ya lo he cumplido. Si, por mi parte, puedo darte otro consejo es el de que te informes antes de juzgar. Y no tengo más problema con los nacionalismos que el empírico. Sé que no hay una ideología alternativa a esa ideología dominante y sé que sirve para legitimar a los Estados.

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  6. Si lo miras desde el prisma del respeto, verás que es completamente diferente. Aunque siempre es más cómodo sentarse en el sofá y postular contra las naciones. Ya que no existe alternativa.
    Aunque ¿en antinacionalismo, no es otra forma más de nacionalismo? mmm curioso.

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  7. No confundas nacionalismo estatal y nacionalismo subestatal. Las críticas contra el nacionalismo excluyente vienen del nacionalismo estatal sin darse cuenta de que son, ellos también, nacionalistas. Perdona que me autocite, pero eso ya está en la solapa de un librito que publiqué hace bastantes años (El patio de mi casa. El nacionalismo dentro de los límites de la mera razón).
    Y no soy antinacionalista. Tampoco nacionalista. Otra cosa es que el creyente piense que "el que no está conmigo, está contra mí". Es típico.

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  8. No, todo lo contrario. Son tus críticas las que dan pie a eso. Y me extraña tu postura, después de leer esto. Típico no querer posicionarse en algo que se critica y en el fondo se sabe que toma parte.

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  9. Y dale. Veo que te he herido en tu fe (no era mi intención) y que no hay peor sordo que el que no quiere ver. Salud.

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  10. Lo primero que, al menos a mi, me llama siempre la atención sobre el tema es que el concepto utilizado sea invariablemente “nacionalismo excluyente”, y nunca, nunca “patriotismo excluyente”. Desde mi modesto punto de vista resulta tan difícil imaginar como el patriotismo puede resultar “no excluyente”, como encontrar las diferencias entre un concepto y otro, y digo esto a riesgo de contrariar a Vargas Llosa, quien desde su prisma nada ideologizado considera que mientras el patriotismo es generoso y no va contra nadie, el nacionalismo es un sentimiento hostil contra el otro y una forma disimulada de racismo. Probablemente la explicación de este curioso fenómeno en el que tenemos la costumbre de caer todos la encontremos en las toneladas de propaganda que han vertido sobre nosotros los ”patriotas” españoles contra los “nacionalismos” separatistas vasco y catalán. Por cierto, no estaría de más que alguien informara a nuestro admirado premio novel que abertzale significa patriota y no nacionalista. Menudo disgusto se va a llevar el hombre.
    Dicho esto reconozco que, pese a ser vasco, no creo mucho en el concepto “nación vasca”, y si un poco más en el de “sociedad vasca”, que integra mucho más a todos aquellos habitantes de Euskadi que no se encuentren necesariamente cómodos con el concepto nacional “vasco”. También creo, y los resultados electorales así lo a avalan, que existe una diferencia importante entre el sentir mayoritario de la sociedad vasca sobre muchos aspectos políticos respecto al pensamiento dominante en la sociedad española. Probablemente es la falta de respeto hacía esas diferencias la que más alimenta el sentimiento separatista de gran parte de esa sociedad. Quizás ahí este un poco la clave de la resolución de este tipo de conflictos, en el respeto a las diferencias de pensar y sentir de las sociedades. Lo difícil será convencer a todas las legiones de fanáticos religiosos de los “nacionalismos”, “patriotismos”, esos que creen que Dios el séptimo día en lugar de andar descansando andaba creando su nación.

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  11. Una nacion es el conjunto diferenciado de coincidencias culturales de un grupo humano en un terrotorio, al margen de que se constituya como sujeto político o no. ¿Estaríamos de acuerdo?. Bien, en tu exposición inicial argumentas que el nacionalismo es excluyente por definición ya que divide a un "nosotros" de un "los otros" y lo fundamentas como base para desarrollar las diferentes formas de nacionalismo y calificarlas a todas ellas como excluyentes basándote en la premisa que has establecido. Permíteme que señale la sorprendente infantilidad de la lógica y la argumantación con la que contaminas todo tu desarrollo con esa premisa. Cualquier termino que encuentres en un diccionario, o sea lo que sea lo que pretendas definir, es lo que es, por que responde a unas características intrínsecas determinadas que la EXCLUYEN de otras, Ser alto te excluye de ser bajo, el verde, excluye otros colores, lo público excluye lo privado ,lo cuadrado excluye lo redondo. Sin embargo, a pesar de que absolutamente todo se excluye de todo lo damos por hecho y no andamos calificandolo todo como tal. Por lo tanto señalar que el nacionalismo es excluyente es adjetivarlo y cualificarlo entre otras posibilidades, por que si no es así y pretendemos hacer referencia a sus características intrínsecas, es tan estúpido como decir que la intregración es excluyente de la exclusión. Normal que retiraran el térmno excluyente como parte de la definición un poco por sentido de la dignidad y la logíca más elemental. Deberiámos inorporar entonces el término excluyente a todas las constituciones de todos los países, y a TODO en general. El nacionalismo puede ser excluyente o no, en base a sus formas

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  12. ¿Hay nacionalismos incluyentes? Extraño me resulta

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  13. Por ejemplo: nacionalismo cívico. Que se pretenda establecer en sujeto político las coincidencias culturales en base a la voluntad individual, expresada a través de un proceso democrático en el que no solamente se está sometido al sufragio universal y a la mayoría, si no al estado de derecho, garantizándonse por lo tanto, derechos y deberes individuales ... ¿Me puedes indicar por favor, que tiene de excluyente?. Tu sostienes que si, ya que al margen de formas, la idea es excluyente en si misma al tratarse de la diferenciación de esas coincidencias, dejando al margen a otras. Bien, de ser así, podemos establecer, que cualquier grupo humano o cualquier asociación polítcica, social, cultural, económica etc,,, es excluyente, con independencia de su naturaleza, ya que todos ellos implican características que las diferencian de otras. Estableces la igualdad DIFERENCIA=EXCLUSIÓN. en base a que por definición la diferencia se fundamenta en unas características determinadas que dejan al margen a otras, quedando, por tanto, estas otras excluídas del concepto. Es perverso atribuir ese adjetivo al nacionalismo en base a su definición y no hacerlo absolutamente con todo, ya que todo es diferente de todo, Gracias a ello podemos definirlo

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  14. ¿Inmigrantes? ¿Pasaportes? ¿Ande yo caliente?

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  15. Sinceramente, no me entra en la cabeza que alguien pueda sentir su ego enaltezido ante semejante argumentación, más propia de un niño en el patio del colegio que de una persona adulta y menos aún. de alguien que escribe sobre política. Si pretendes señalar la exclusión que supone el "pasaporte" (ligado a la pertenencia a un ordenamiento jurídico que vincula al individuo con el estado y que implica el concepto de soberanía popular), que el derecho a la nacionalidad es intangible e inalienable y no está sujeto a ningún marco por democráticas o jurídicamente garantizadas que sean las normal que lo regulan, deberás establecer un mundo con el individuo (y no las sociedades o las naciones) COMO ÚNICO SUJETO POLÍTICO DEL ESTADO, en el que existan tantos estados como habitantes, o bien un mundo en el que no exista estado alguno. Lo dicho, con tal de meter con calzador el termino excluyente en la definición de nacionalismo somos capaces de argumentar lo que sea.

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  16. Bueno, supongamos que no hay nacionalismos excluyentes y no-excluyentes y evitemos la cuestión de saber si uno es bueno y el otro malo. Mi punto en el post de 2012 era que el españolista Wert iba contra los excluyentes (e.d. catalán y vasco, básicamente) dispuesto a "españolizar Cataluña". Hoy, a 12-S-13 mi punto es que el nacionalismo catalán es excluyente. Obvio que, llegados aquí, los teólogos y apologistas de cada opción argumentarán para demostrar que están en lo cierto y en lo justo. Y en lo razonable. Les entiendo, Eduard: tengo amigos de todos los colores.
    Pero ¿qué Dios es el verdadero? El propio, claro. Fides quaerens intellectum, la fe busca ser razonable. Pero es fe. Mis respetos si esa fe excluye a los no-creyentes y, mucho más, a los herejes y, no te digo, a los cismáticos.
    ¿Que no hay alternativa viable a la institución del Estado? De acuerdo.¿Que el nacionalismo -del tipo que sea- es una buena legitimación del Estado? Pues sí. Reciente, en la historia, pero muy eficiente. Que los nacionalismos culturales son diferentes, en estos temas, de los nacionalismos cívicos, pues también de acuerdo.
    Pero no se me ocurre insultar a los que piensan de manera diferente a la mía. A mi fe, vaya.

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    1. Una errata: al principio, donde dice "supongamos que no hay", debe decir "supongamos que existen". Disculpas.

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  17. No hay insulto alguno en mi respuesta, Sólo hago referencia explícita a "tu ego" en base a mi calificación del razonamiento en el que se fundamente tu comentario, al margen de apologías o teologías que puedas presuponer. Con independencia de ello, si te has sentido ofendido por él, te pido disculpas.
    Puedes defender las posturas que creas, y calificar al nacionalismo catalán o vasco como excluyentes si consideras que tienes razones para ello (si te apetece compartirlas, me gustaría conocerlas), pero creo una perversión semántica que defiendas esa afirmación, en base a la definición de nacionalismo que estableces, ya que si el nacionalismo (con independencia de buenos y malos) es excluyente tan sólo por establecer diferencias, y no en base a otras razones que lo cualifiquen entre otras formas posibles del mismo, estamos torciendo el lenguaje y siendo tendenciosos.

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