domingo, 6 de mayo de 2012

Los pecados se pagan

Las religiones del Kitab, del Libro, tienen la manía de hablar del pecado. Eso no pasa en todas las religiones, pero en éstas es habitual. Hablo de (por orden de aparición en la historia y, por tanto, por orden de dependencia doctrinal) del judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Y no me refiero a la idea de un pecado original que habría apartado a los humanos de un estado natural previo en el que todo andaba bien y que explica que ahora haya tantas cosas que andan mal. Esa idea también está en otras religiones. 
Me refiero, en las tres religiones, a los pecados cometidos personalmente, que llevan a un sentido de culpa que debe ser expiada de una forma u otra (la mejor es la de los católicos, que tienen la confesión que los borra por el mero hecho de contárselos al sacerdote; y la más curiosa, la de los judíos para los "pecados del pueblo" que el sacerdote impone al "chivo expiatorio" que se envía a morir al desierto cargando con dichos pecados que desaparecerán cuando muera el cordero).
Pero ¿qué sucede si, en las tradiciones individualistas, los pecados individuales se acumulan o abundan los pecados colectivos? Pues que Dios toma cartas en el asunto y castiga a los pecadores (a veces, pagando justos por pecadores). El caso emblemático es el de Sodoma y Gomorra y el diálogo entre Lot y su dios sobre los justos que habría que encontrar en dichos lugares para salvarlos de la destrucción. El caso ha dado pie para que otras catástrofes se hayan atribuido a los pecados: terremotos, inundaciones - el de Noé habría sido el primero- y hasta el 11-S habrían formado parte de esta política justiciera del dios respectivo. Un castigo por nuestros pecados.
Lo que no podía esperar es que también las "primaveras árabes" que han echado del poder a cuatro dirigentes y han introducido importantes cambios en la zona (otra cosa es que haya habido "gatopardismo" y que haya cambiado todo para que nada cambiase), formasen parte de un castigo divino por los pecados de sus respectivos fieles. Pero dicen que lo ha dicho el gran mufti de Arabia Saudita: los pecados de los musulmanes habrían producido este desorden, caos y cisma.
No todos los respectivos creyentes piensan así, pero ésa es otra historia.

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