jueves, 3 de mayo de 2012

Derecho internacional y colonialismo

Si en asuntos internacionales se produce un doble rasero, por ejemplo, un día Gadafi es "nuestro hombre" y al día siguiente es "un dictador abyecto" o se condena a Taylor por crímenes contra la humanidad pero no se hace con los que, en buena doctrina Nuremberg, han cometido un delito de agresión a otro país (Bush, Blair y otros en Irak), algo pasa con el derecho internacional que, se supone, tendría que ser igual para todos. La respuesta a esta paradoja contiene la palabra "colonialismo": el que manda se reserva el derecho de interpretar la ley como más le convenga. 
La Gran Revolución (la francesa) tenía, entre sus objetivos, el que dejase de haber un derecho para cada "clase" ("estado", como decían). Es decir, que no hubiese una ley para nobles, otra para clérigos y otra para el "tercer estado" (a los "sanscoulots" no se les consideraba todavía), sino una ley para todos incluidos los reyes, por cierto, que no debían ser "inviolables": todos iguales ante la ley, bajo el imperio de la ley. Eso era para el derecho "nacional". Para el derecho internacional (público), todavía no ha llegado la revolución porque es la sociedad la que crea el derecho y no viceversa.
Eso sí, la sociedad mundial está cambiando y más que vamos a ver.

2 comentarios:

  1. Cambiando sí, el caso es cómo, ¿para bien...o para mal?, un abrazo Jose María,

    Fernando García-Quero

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  2. La ideología decimonónica del "progreso" diría que el cambio será para bien. Pero el empirismo anterior aconseja reservarse la cualificación hasta que no se vean más datos. En mi opinión, a peor, sobre todo para los que pierden el poder, claro.

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