martes, 1 de mayo de 2012

Curar, no prevenir

El Banco Mundial está montando una impresionante página sobre el cambio climático. Parece que la cosa deja de ser manía de "progres" y empieza a reconocerse más allá de "climate-gates" y teorías conspiranoides. Pero no hay nada perfecto. En su boletín semanal presenta así el "acceso a datos sobre el cambio climático":
¿Cuánto aumentará la temperatura en 30, 40 o 50 años? ¿Cómo afectarán las variaciones meteorológicas a los cultivos de secano en el Cuerno de África o a las inundaciones en el invierno y las sequías en el verano en Uzbekistán? ¿Y qué deben hacer los países para prepararse para la escasez de lluvias y tormentas más intensas?
Se mantiene la tendencia ya detectada en otros países centrales: lo que se "debe hacer" tiene que ver con la preparación para los efectos de dicho cambio, no para prevenirlo, tema que parece que sigue siendo tabú para las empresas en general y los bancos en particular. Que los que se preparen para sufrir los efectos sean los "países", sobre todo, añado, los que, como España, están dispuestos a reducir sus compras de derechos de contaminación (sic) que existen, si no me equivoco, desde la reunión de Buenos Aires. Están locos estos humanos.
Si algunos "médicos sin fronteras" me han reconocido que lo suyo es poner tiritas (curitas en América Latina) en las heridas que otros causan sin entrar en evitarlas, ¿qué tendrían que decir estos banqueros sobre lo que van a poner en las heridas del Planeta, si llegan a ser incurables? El problema no es la cura (cuya importancia no se niega, sobre todo si es uno el herido). El problema, en ambos casos, es la prevención. Pero en ambos casos hay intereses industriales y políticos dispuestos a fomentar el asesinato y el suicidio colectivo. El corto plazo manda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario