martes, 15 de mayo de 2012

Contra la pena de muerte

Es mi argumento más fuerte: la posibilidad de error judicial que lleva a un castigo irreversible. Como decían los escolásticos ex facto ad posse valet illatio. Si algo ha pasado es que era posible y ahí va un caso estadounidense, aunque la fuente sea tan peculiar (en realidad, está tomada de la Agencia Frence Press). Se puede encontrar algo más a tono con el sentimiento de superioridad o el etnocentrismo aquí o aquí. Se trata de una persona condenada a muerte y ejecutada, pero que ha resultado ser inocente. Pase que una condena equivocada lleve a que alguien pase 7 años injustos en la cárcel. Pero al final sale. El muerto, en cambio, no regresa.

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