viernes, 20 de abril de 2012

Taqiyya

Este artículo informa de un curioso aspecto de las relaciones entre los Estados Unidos e Irán. Por un lado, parece que las conversaciones entre sus respectivos gobiernos avanzan y que la cuestión nuclear puede ser satisfactoriamente abordada (en mi opinión, de mejor manera que con Corea del Norte, aunque los hay pesimistas sobre el encuentro en Turquía). Por otro lado, resalta las opiniones expresadas en el New York Times sobre la falta de credibilidad del gobierno iraní ya que, al estar compuesto por chiítas, estos tienen la posibilidad de mentir (taqiyya) para satisfacer sus intereses (Por cierto, nadie dice que cuando el gobierno iraní amenaza con cortar el petróleo a más países de la Unión Europea esté practicando una taqiyya). 
Por lo visto, la tal taqiyya se referiría a la licencia que se le da al chiíta, que vive en un contexto no-chiíta, de mentir sobre su religión si con ello se salva o le conviene. Nada tiene que ver con lo de tener conversaciones de gobierno a gobierno. Pero es que ya Jomeini se opuso a tal idea y abolió tal licencia para el creyente.
Curioso, entonces, que un periódico como el NYT recurra a tal argumento sin base empírica para desautorizar la posibilidad de llegar a acuerdos entre ambos gobiernos, generando desconfianza entre los que se crean tales propósitos. ¿Es porque "amigos de la verdad, pero más amigos de Platón", es decir, amigos de la información pero más amigos del gobierno de Israel? Es posible. Porque lo expuesto por el NYT es como decir que los católicos, como tienen la posibilidad de hacer una "restricción mental", ya por eso no deben ser creídos cuando afirman algo como, por ejemplo, cuando un político, que lo es por elección, nombramiento y/o herencia, expresa un inusual "no lo volveré a hacer".

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