domingo, 29 de abril de 2012

Política vacía

Un estadounidense asiste a un mitin en la Francia que se prepara para la primera vuelta de las presidenciales. Podría haber sido como un marciano que aterriza en una reunión de obispos y, obviamente, no entiende nada cuando les oye hablar de la homosexualidad como "comportamiento objetivamente desordenado" y de que los gays van a "clubes de hombres nocturnos". Y, sin embargo, este visitante encuentra en Francia demasiadas similitudes con lo que sufre en su país: discurso vacío, abundante en palabras de esas que llenan la boca, puesta en escena algo horterilla, música, banderas, aplausos, "vivas". Espectáculo, al fin y al cabo. Pero sin contenido.
El contenido va por otro lado. A pesar de las diferencias entre Bush-Sarkozy por un lado y, por otro, Obama-Hollande (yo añadiría a Rajoy y a  Zapatero, respectivamente), el estadounidense desgrana las semejanzas que los unen por debajo de sus enfrentamientos espectaculares (de espectáculo): sumisión a determinados intereses que dictan legislación y cuyos detentadores no contribuyen proporcionalmente a las arcas públicas. De eso sí se podría hablar. Sin embargo, los expertos en marketing político aconsejan someterse a las reglas del espectáculo: dan respuestas sobre cómo ganar, sin hacerse preguntas sobre el para qué ganar. Si, bajando a lo concreto, los políticos tienen que mentir con tal que hacer una buena "story telling", pues que mientan. En las Españas ya es costumbre inveterada.

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