domingo, 1 de abril de 2012

Huelga y feminismo: Hechos e interpretaciones

Tendemos a confundir lo realmente observado con la interpretación que hacemos de los hechos, de forma que, en muchos casos, la interpretación asume un papel prioritario sobre la observación. Cuando "mi" interpretación deja de ser intersubjetiva y hay otras interpretaciones disponibles, es que "el color del cristal con que se mira" ha adquirido una preponderancia sobre la observación que casi hace inútil ésta. Van dos ejemplos recientes:
Caso 1. Hechos: En una mesa redonda que forma parte de unas jornadas, cuando le toca el turno a una colega se producen intercambios en voz baja entre los restantes miembros, todos ellos varones, que comienzan a moverse en sus asientos y acaban dirigiéndose a la interviniente en ese momento con gestos que señalan la pantalla en la que están apareciendo sus diapositivas.
Interpretación A (no invento: recuerdo). Se trata de machismo. Los varones no están interesados en lo que una colega expone y que se refiere a la violencia de género. Por eso hablan entre sí y muestras su desinterés moviéndose en sus asientos. Patriarcales al fin y al cabo, terminan indicando a su colega (en feminino) algo sobre lo que está diciendo.
Interpretación B: No tiene nada que ver con el machismo. El problema está en que las dispositivas que aparecen en pantalla no se corresponden a lo que los restantes colegas están siguiendo con la atención que merece, por eso se hablan unos a otros por si están equivocados y no hay tal, y se mueven inquietos en sus asientos porque no saben qué hacer para que el acto se desarrollo convenientemente. Por fin, el más cercano a la interviniente le hace un gesto sobre la diapositiva mientras le dice, en voz baja, que no se corresponde con lo que está exponiendo.
Un exceso de feminismo hará que algunas personas de la sala se acerquen después a la mesa para mostrar su malestar por el caso que ellas interpretan según A y que los restantes miembros de la mesa interpretan como B. No hay modo de que estas personas acepten que es posible otra interpretación que no sea la suya. ¿El color del cristal con que se mira? Puede ser. Pero también la cosa puede ser más complicada: la colega en cuestión, primero, no es consciente para nada de haber sido tratada de forma machista por los restantes miembros de la mesa (cosa que podría interpretarse, por A, como un triunfo más del machismo que consigue que algunas mujeres se sometan) y, segundo, que las diapositivas en cuestión estaban bien, con lo que los B estaban equivocados.
Caso 2. La huelga general convocada en España el pasado 29 trascurrió con tranquilidad en toda la Península excepto en Cataluña, donde hubo alborotos, incendios, carreras, heridos y destrozos de mobiliario público. No me refiero, pues, a la habitual diferencia en las estimaciones de participación según las hagan los convocantes o los "contrarios" o los supuestos "independientes", sino a esos hechos violentos visibles y reproducidos en televisiones y youtubes.
Interpretación A. Se trata de sectores violentos de los mismos manifestantes, que no respetan nada ya que son antisistema. Un caso más que se añade a los muchos existentes para rechazar a los sindicatos que, ya que no han conseguido el apoyo deseado, se dedican a la algarada.
Interpretación B. Los que montaron los disturbios son "los de siempre" y, como tales, no tienen mucho (tal vez nada) que ver con los convocantes de la huelga. Han hecho eso ahora como lo han hecho para celebrar algunas victorias del Barça y, más o menos, por los mismos sitios.
Pero aquí hay una interpretación C: sí formaban parte del conjunto ya que expresaban su rechazo, angustia, desesperación, inseguridad, frustración ante un sistema que los excluye, margina y, con suerte, los explota (lo de "con suerte" se refiere al dicho de Marx de que hay algo peor que un proletario explotado y es un proletario no explotado).
Ya puestos, habría una interpretación D que también he leído como hipotética. Estos desórdenes serían cosa de infiltrados (Cataluña tiene una larga tradición de ese tipo de acciones, como eran las bombas que ponía la policía para atribuirlas a los anarquistas que, por su parte, también las ponían). Aquí se trataría de situar estos hechos en la campaña sistemática para desprestigiar a los sindicatos y que todo el poder no vaya precisamente a los soviets sino en dirección contraria. A y D irían en la misma dirección en sus posibles efectos.
Los hechos observables son los que son. Las interpretaciones, en cambio, difieren mucho entre sí como para recurrir a los "hechos" para probarlas. Cierto que se las puede hacer más o menos verosímiles aportando otros hechos, pero difícilmente las probarán. Observable es una cosa, verosímil es otra, cierto es otra más. Curioso, de todos modos, el peso del cristal con que se mira. Y más cuando el cristal se usa para conseguir determinados objetivos, decentes por supuesto.

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