miércoles, 14 de marzo de 2012

Inmolación budista

Marzo es un mal mes para los budistas tibetanos. Recuerdan que ahí empezó el exilio del Dalai-Lama: en marzo de 1959. Y recuerdan que en marzo de 2008 hubo manifestaciones en Lasa que fueron reprimidas con dureza por el gobierno de Beijing.
En menos de un año, ha habido una veintena larga de inmolaciones budistas mediante el fuego. Protestan de la "invasión" del Tíbet, de la opresión religiosa que sufren los budistas y de la opresión cultural que sufren los que no pertenecen a la mayoría han.
La última, de un jovencísimo monje, negada por el gobierno, se habría producido en Sichuán, en cuya universidad pasé unas semanas y donde solía ir a comer a un monasterio budista cercano a la residencia de profesores. Era 1988, un año antes de los sucesos de Tiananmen.
A diferencia de otros suicidas, estos procuran no hacer daño a nadie más que a sí mismos. Otros hacen atentados suicidas. Y otros hacen solo atentados. En el caso de estos monjes, un supremo acto de generosidad que supongo espera una mejor reencarnación.

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