jueves, 22 de marzo de 2012

Cruce de conflictos

Un artículo en el israelí Ha'aretz ("Israeli leftist activists: We are being sexually harassed in the West Bank") trata de los problemas que afrontan las feministas izquierdistas israelíes que cruzan a Cisjordania para ponerse del lado palestino. Me parece un buen ejemplo de cómo se entrecruzan las divisiones sociales o, si se prefiere, los conflictos o las distintas  violencias estructurales, cada una con su propia lógica, pero que crean un batiburrillo muy complicado cuando se cruzan en eso que llamamos "sociedad".
De entrada, tenemos dos culturas: la de las israelíes y la de los palestinos que no valoran igualmente la relación entre los sexos ni entienden lo mismo por "sexually harrassment". Recuerdo, hace muchos años, el conflicto que se generó en un congreso en el que participé, entre un finlandés y una japonesa. La segunda afirmaba haber sido acosada sexualmente por el colega finlandés mientras que éste afirmaba no haber hecho nada que no fuera aceptable ¡en Finlandia!. Ambos tenían razón, probablemente. El hecho es que no se valora de la misma forma una palmada en el trasero en un contexto cultural que en otro, ni el mirar  fijamente a determinadas partes del cuerpo de la otra persona es recibido de la misma forma en unos sitios que en otros. En este caso, creo que lo que las israelíes  llaman "acoso sexual" no es lo que los palestinos llamarían "acoso sexual".
Claro que el asunto se complica por la división ideológica feminista-machista que hace que las primeras refuercen su reacción ante lo que consideran machismo del otro lado y, probablemente, lo sea, aunque desde esta última perspectiva se acabe tildando de "exageraciones" lo afirmado por las primeras. Estoy seguro de que hay machistas israelíes y feministas palestinas y palestinos. Pero la polarización se produce cuando israelí significa feminista y palestino significa machista. Y eso que hay mujeres machistas y varones feministas: no todas las mujeres son feministas ni todos los varones  machistas.
Más complicación: el continuo derecha-izquierda, que es una lógica diferente a la anterior ya que puede haber feministas de derechas (las feministas de izquierdas lo negarán) y machistas de izquierdas (mucho menos negable). Porque lo que está sobre el tapete en este caso, originariamente, no es el sexo/género sino la clase social, sea directamente (lucha de clases, tipo marxista) o indirectamente (igualdad... de clases, tipo socialdemócrata).
Y la que tal vez resulte la "determinante en última instancia": activistas-espectadores, las anarquistas que luchan contra el Muro y los palestinos que lo sufren pasivamente, pero las primeras fuera de "su" territorio y los segundos "en  su casa" y que pueden observar a las que llegan más como israelíes que como mujeres mientras estas pueden observar a los palestinos más como machistas que como oprimidos por el gobierno de Israel. 
El problema, también aquí, es cuál de las contradicciones es vista como la más importantes por los distintos grupos. Mi especulación  es la del párrafo anterior, pero es muy evidente que es, en efecto, especulación y que otras interpretaciones son posibles.

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