lunes, 5 de marzo de 2012

Crecer o repartir

En términos estáticos, tenemos cinco posibilidades según se orienten las políticas hacia el crecimiento (mercado) o hacia la igualdad (Estado), según un gráfico que aprendí de Galtung. El rojo y el verde se corresponden con el vocabulario convencional, el rosado se refiere a la socialdemocracia, el azul de "menos Estado, más mercado" se correspondería con el modelo neoliberal y el dorado con el antiguo modelo japones (Akamatsu Kaname), hoy en el olvido:



Pero si se plantea en términos dinámicos, tenemos cuatro posibilidades:
1. Crecer para después repartir. Es la convencional de algunos socialdemócratas.
2. Crecer sin preocuparse por repartir. Es la convencional de algunos conservadores y lo que se observa en los Estados Unidos actuales y, supongo, en algún que otro país más.
3. Repartir sin preocuparse por crecer. No acaba de tener mucha lógica, pero es pensable en los estadios iniciales de algunas revoluciones comunistas/socialistas.
4. Repartir para después crecer. Parece igualmente absurda, pero si se piensa algo más, se ve que no lo es tanto. Lo que sucede, como en las anteriores, es que la "sabiduría económica" o de "política económica" es más "política" que "económica" y lo que cuenta es quiénes deciden qué para quiénes (retórica al margen).
Como pintan bastos en los países que han sido centrales, es la n. 2 la dominante. 
No es la economía "el determinante en última instancia" (más o menos marxista). Ni "es la economía, estúpido", que decían en la primera campaña electoral de Bill Clinton. Es la política, basada en intereses de grupos concretos, lo que cuenta. Después ya vendrán los economistas a demostrar que es la política acertada si están con el que la aplica o que está totalmente equivocada si son contrarios políticamente a los que mandan.
Volviendo a la opción 2, dominante, como digo, en los Estados Unidos, se podría hablar de que su causa y su efecto es una "oligarquía" que los oligarcas promueven, ayudados por instituciones financieras, armamentísticas y políticas puestas a su servicio. La riqueza de los hiper-ricos crece incluso respecto a la de los muy ricos. Vale la pena leer este último texto pensando en otros países que han sido centrales o todavía lo son.

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