lunes, 19 de marzo de 2012

Conspiranoides

Conocer es comparar. Y este es un buen caso. Se trata de una recensión sobre un libro estadounidense sobre los paranoides que allí creen en conspiraciones. Nada que ver con los casos conocidos en otros países, como puede ser España. Y, sin embargo, sí que hay algunos puntos que conviene retener para una mejor comprensión de estos y otros comportamientos semejantes.
En primer lugar, el papel que juega el "miedo social". No se trata del miedo a catástrofes, sino el miedo a perder posiciones dentro de la sociedad. Miedo a la movilidad social descendente, si me puedo permitir el palabro.
En segundo lugar, la constatación (real o imaginada) de que otros grupos pueden ser una amenaza: pueden acelerar el proceso de descenso. Pueden ser minorías (los inmigrantes, los homosexuales, los "otros" en general) o grupos concretos (o no tan concretos como puede ser "la izquierda" -a grandes líneas, los conspiranoides votan, si votan, a partidos más a "la derecha"-)
En tercer lugar, el uso del "chivo expiatorio" como resultado de los dos puntos anteriores: los culpables son los "otros", que maquinan en las sombras para "nuestro mal" (social).
En cuarto lugar, el carácter "incombustible" de las creencias conspiranoides y la petición inacabable de "pruebas" imposibles que demostrarían que lo que uno piensa es falso, al tiempo que se aferran a cualquier detalles (que haberlos, háylos; siempre) que "pruebe" la propia posición.
En quinto lugar, el carácter "misionero" de los conspiranoides, que se ven movidos a ir explicándolo "por todo el mundo". Tiene su lógica: la "prueba" última de tales creencias consiste en que es compartida por otros, así que cuantos más sean, mejor. Y si hace falta reunirse periódicamente para "confirmarse en su fe", mejor. Como una religión convencional, vamos.
Finalmente, las creencias conspiranoides pueden ser utilizadas por la clase dirigente (o la clase dominante, o ambas) para mantenerse más cómodamente en el poder.
Los ejemplos que se me ocurren, además de los que se refieren a los Estados Unidos y de los que trata el libro recensionado y de los que se refieren a España, pienso en la "teoría del golpe de Estado" en el Ecuador o, mucho más en general, las teorías sobre la conspiración de "el imperio" (en plan chavista o en plan post-soviético) o incluso ciertas versiones sobre "los mercados" (si vienen de "la derecha") o sobre "el capital" (si vienen de "la izquierda").
La ventaja de estas teorías es que dan mucha seguridad al creyente. Como las religiones, de nuevo. Y, verdaderas o falsas, tiene consecuencias prácticas, no todas ellas positivas para los descreídos. Límite evidente del "pensamiento positivo".

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