jueves, 15 de marzo de 2012

Bancarrota moral

Un alto ejecutivo de Goldman Sachs en Londres publica una carta en el New York Times, en su último día en el puesto, asqueado de la que ha tenido que tragar durante sus 12 años en la empresa incluyendo las risas de sus altos ejecutivos cuando conseguían engañar a los incautos. Como era de esperar, la empresa ha negado tales extremos. Dice que cuando él entró en la empresa, era otra cosa. Pero que ahora se trata de hacer dinero a costa de quien sea y, el hombre, anuncia que "People who care only about making money will not sustain this firm — or the trust of its clients — for very much longer". Estas cosas tienen sus ciclos y ahora pintan bastos. No parece que el escándalo Madoff sea tan excepcional: la codicia impera sobre bancarios, pero también en los clientes (el timo de la estampita es curioso a este respecto: el inmoral no es solo el que se lucra haciéndolo, sino también el tonto que se cree que está timando a un pobre disminuido psíquico y que resulta estar conchabado con el timador principal). Ya puestos, tengo que recordar cómo era la Caja de Ahorros en la que abrí mi libreta hace muchos años y en qué se ha visto reducida en la actualidad. He visto reflejada mi constatación en la del artículo que he citado más arriba: 'Not one single minute is spent asking questions about how we can help clients. It's purely about how we can make the most possible money off of them.'"
Añado: Draghi, Monti y Papademos también trabajaron para Goldman Sachs, aunque no dimitieron por esa bancarrota moral sino por otra: la que les llevó a mejores puestos.
En España Luis de Guindos, ministro de economía, no es de Goldman Sachs, sino que viene de Lehman Brothers, que se hundió y con su bancarrota inició la visualización de una crisis que venía de antes. No hay nada perfecto.
De todos modos, el sistema es tan estúpido que la dichosa carta que no decía nada que no supiéramos (incluso los que tenemos una cartilla en una ex-Caja de Ahorros) ha venido seguida por una copiosa pérdida del Goldman Sachs en la Bolsa. No sé por qué algunos buenos amigos me envían textos de marxismo abstracto que no consigo terminar. Basta con el New York Times y el Wall Street Journal.

1 comentario:

  1. Hola:
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