domingo, 26 de febrero de 2012

Irán y sus paralelos

Queda feo para los gobiernos de los Estados Unidos atacar a un país que no les ataca. Ya lo decían los kantianos: las democracias nunca inician una guerra. Así que si quieren una guerra tienen que buscar sus trucos. Y aquí se traza el paralelismo entre el Japón, Irak y, ahora, Irán. En los tres casos hay un deseo de atacar, de entrar en guerra, pero para ello los gobernantes estadounidenses necesitan ser atacados primero. ¿Qué hacen? Pues imponer sanciones muy severas primero al Japón que anda enzarzado en su guerra con la China para que reaccione y ataque (en realidad, contraataque) Pearl Harbor. Lo mismo con Irak (con Afganistán había sido más fácil: habían sido ellos -no los saudíes- los que habían perpetrado el 11-S). Y ahora con Irán. No hay nada como provocar con unas buenas sanciones no-militares para que reaccione el enemigo y nos den un motivo para "contraatacar" militarmente.
No se excluyen casos semejantes en los que la policía infiltra en los manifestantes para que se produzca algún desorden que justifique el uso de la violencia por parte de la policía. En la vieja Barcelona de entre-siglos XIX y XX, algunas bombas "anarquistas" fueron exquisitamente policiales.

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