sábado, 11 de febrero de 2012

Irán: el lado político local

Sigue discutiéndose (y éste es un trabajo interesante) si habrá o no habrá ataque Israelí, con o sin el apoyo estadounidense, contra Irán al estilo de lo que ya hizo Israel contra Iraq o de modo masivo (se excluye el ataque nuclear, aunque Israel podría borrar del mapa a Irán con sus más de un centenar de cabezas nucleares). No voy a criticar a unos y a otros, sino intentar entender por qué cada uno actúa como actúa.
1. Irán. Las elecciones presidenciales de 2009 que renovaron el mandato de Ahmadineyad fueron problemáticas, pero fueron. Quiero decir que se trata de un país democrático. Cierto que, por encima, los "guardianes" velan por la pureza de los candidatos pero, como ha indicado Chomsky, también en los Estados Unidos estas "personas" en que se han convertido las grandes empresas velan por la idoneidad de los candidatos. No es ese el problema. El problema es que Ahmadineyad tiene un apoyo problemático en las urnas y tiene que fortalecerlo. Para ello, la "amenaza" israelí le resulta rentable y utiliza el argumento de "si ellos la tienen, nosotros también" y "si ellos no han firmado el acuerdo de no-proliferación, nosotros sí". "Ellos" son los israelíes, es decir, el gobierno de Netanyahu. El "ellos", tan útil para cualquier movilización nacionalista, incluye a los anglosajones en general (Irán tiene una historia poco agradable para ellos de relación con Inglaterra que se prolonga en cómo sus medios en inglés subrayan metódicamente las maldades inglesas) y a los estadounidenses en particular.
2. Israel. Tiene una situación interna también problemática. Tiene a sus propios "indignados" y ha tenido una huelga general ahora. Y larga. El gobierno de Netanyahu se mantiene con apoyos del sector más fundamentalista del sionismo. Eso es coyuntura. Pero como estructura, está rodeado de árabes que le han estado negando su derecho a tener un Estado y mantiene un conflicto con los palestinos a los que, poco a poco, va haciendo dejar sus territorios (se incluye arrancar olivos de propiedad palestina) hasta recuperar la Tierra que su Dios les dio en propiedad y que ven usurpada por los palestinos. Tal vez no crea en el proyecto iraní de tener una bomba nuclear (que, a lo que parece, no tiene y, a decir de los iraníes, no pretende) ni se sienta vulnerable ante vecinos cuya capacidad militar es muy inferior. Tiene que hacerse respetar, es decir, tiene que evitar el uso de la fuerza hacia fuera y concentrarse en el uso de la fuerza hacia dentro, y para ambas cosas la amenaza funciona y algún que otro "ataque quirúrgico" también. Desde este punto de vista, un enemigo externo es rentable, pero, sobre todo, viene bien un argumento para distraer de seguir invadiendo terreno al los palestinos.
3. Los Estados Unidos. Obvio: está en año electoral, las campañas son caras y AIPAC, el lobby judío, funciona bien tanto en la organización del voto como en su financiación. Para algunos es un mito, para otros una realidad, pero la idea de que Israel está siendo amenazada gravemente por sus vecinos en general y el gobierno iraní en particular es rentable para todos y los candidatos republicanos han sido explícitos en su apoyo a Israel contra Irán incluyendo la intervención militar, sea apoyándola, sea incluso participando en ella. El problema del candidato demócrata es que está en el gobierno y tiene que tomar decisiones ahora (los otros candidatos en campaña pueden prometer la Luna si hace falta). Algunas de ellas incluyen la reducción de gastos militares (hay quien ve "brotes verdes" en la economía estadounidense, pero la situación sigue siendo grave). En todo caso, y aunque el gobierno iraní esté usando sus otras armas (por ejemplo, la de des-dolarizar lo más posible el comercio de petróleo), el gobierno estadounidense sabe qué sucedería en el caso de su participación armada.
Una situación inestable, como se ve, en la que se pueden ir produciendo escaramuzas, asesinatos de científicos nucleares iraníes a manos de "alguna agencia de espionaje extranjera" (o una mezcla de Mosad y CIA), despliegue de fuerzas militares, toma de posiciones en el estrecho de Ormuz y demás asuntos que ocupan las páginas de los periódicos que no se entretienen en minucias (si es que hay alguno). Claro que hay "economía" en todo esto (el dólar, el petróleo), pero es la política, estúpido.
Añado: en La paz perpetua Kant inauguró una corriente de pensamiento que dice que "las democracias no inician guerras". Bien. Los tres países son, con sus fallos, democráticos. Con fallos, sí. Pero democráticos.

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