miércoles, 25 de enero de 2012

October surpirse

En los Estados Unidos “sorpresa de octubre” se refiere a lo que un presidente puede hacer en octubre de un año electoral para influir en los votos de noviembre y en beneficio propio.  Este año podría haber un caso.
De momento, el presidente Obama arrastra, encuesta tras encuesta, niveles muy bajos de aprobación ciudadana como los que tuvieron sus antecesores Ford, Carter y Bush I que no lograban el 50 por ciento de aprobación y tampoco fueron reelegidos. Pero, ahora, se trataría de la tendencia en casi todos los países azotados por la crisis: que pierde el partido en el gobierno cuya oposición lo único que tiene que hacer es no hacer olas. De hecho, me decía un fino analista político de la Montaña, a propósito de la cabecera de lista del PP, “posen una granera i guanyen” en elecciones que son muy fáciles de ganar y que han podido tener ayudas externas para conseguir lo más “apropiado” que, si no se consigue por las urnas, siempre está el método griego o italiano para conseguirlo.
Sin embargo, no todo está tan claro. La “granera” que podría proponer el Partido Republicano (si han tenido presidentes como Nixon, Reagan o Bush II, sus cualidades no serán un obstáculo insuperable), ha estado planteando problemas. En Iowa, mostrando la división republicana entre un sector conservador (Romney) y otro aún más conservador (Santorum) al tiempo de que Paul podría ser aceptado por la “progresía” demócrata y los “anarcocapitalistas” republicanos (el “asilvestrado” Gingrich es caso aparte). Les podría resultar nefasto plantear una mala alternativa a Obama en un sistema en el que, en realidad, se vota a los Grandes Electores que, a su vez, elegirán por mayoría al presidente. De hecho, ha habido casos en los que el voto popular mayoritario en una dirección, no se ha traducido en mayoría electoral para ese candidato sino para el contrario.
Podría suceder que la teoría de la “granera” funcionase sobre todo por el abandono que ha sufrido Obama, muchos de cuyos votantes piensan ahora, defraudados, en abstenerse mientras los republicanos han sido capaces de “fidelizar” a los propios mediante todo tipo de movilizaciones incluida la del Tea Party (¿le suena?).
Y podría haber una “October surprise” sobre la que está permitido especular. Una espectacular recuperación económica es descartable. Primero, por poco probable y, segundo, porque su impacto electoral no sería inmediato. En cambio, algo de miedo sí que vendría bien: en esos casos, ante la posible amenaza de cualquier monstruo externo, el electorado se apiña en torno al líder actual.
La que estaba sobre la mesa sería el uso de una guerra contra Irán aunque tendría sus problemas. Cierto que permitiría entusiasmos nacionalistas siempre facilones y normalmente engañosos como el que usó la señora Thatcher con las Malvinas/Falklands. Pero los recortes en el presupuesto militar previstos en las “Prioridades para la defensa en el siglo XXI” firmadas este mes, no lo facilitarían aunque los candidatos republicanos expresan su parecer favorable al ataque a Irán tal vez porque esperan el apoyo del voto judío o, sencillamente, porque las promesas electorales, como bien sabemos, se las lleva el viento.
Con independencia de lo que pueda hacer Israel y sin olvidar que Panetta, secretario de Defensa, ya ha reconocido que Irán “podría” desarrollar una bomba nuclear, pero que no lo está haciendo (todavía), una alternativa a la guerra militar es la guerra económica. La sección 1245 del “Acta de Autorización para la Defensa Nacional” para el año fiscal 2012 es muy ilustrativa al respecto en su ataque al comercio y al Banco Central de Irán, como también es ilustrativo que Irán haya creado un banco con Venezuela para poder comerciar su petróleo saltándose las restricciones que el “Acta” impone.
Pero volviendo a las “Prioridades para la Defensa en el siglo XXI”, puede resultar sintomática la frase con la que comienza la introducción al documento firmada por el presidente Obama. Dice así: "Nuestra Nación se encuentra en un momento de transición". Y parece que está en lo cierto como se deduce del resto del párrafo en el que se recorren las últimas aventuras militares (Al Qaeda, Irak, Afganistán), pero también se reconoce la necesidad de poner en orden la cuestión fiscal doméstica, renovar (sic) su fortaleza económica a largo plazo y, sí, incluir el gasto militar entre los recortes exigidos por su situación económica. Tal vez la Historia no sea, en este caso, una buena consejera y no se repitan las “sorpresas de octubre” ni en comedia ni en tragedia. Se verá.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. El seguidismo de la Unión Europea es enternecedor)

No hay comentarios:

Publicar un comentario