domingo, 22 de enero de 2012

Impuestos y representación

No se puede estirar un resorte indefinidamente: se acaba rompiendo si el proceso no se detiene. Lo he tenido que pensar al dar un vistazo a este informe sobre "Representación sin impuestos" sobre algunas de las empresas estadounidenses que aparecen en las 500 de Forbes y que, por un lado, gastan sus buenos dólares en "cabildeo" (lobby) mientras que, por otro, procuran reducir sus impuestos al mínimo. Todo ello legal y, supongo, en opinión de los implicados, legítimo.
El título está tomado de una frase que los independentistas estadounidenses utilizaron en su revolución contra Inglaterra. "No taxation without representation", es decir, que si la metrópoli colonial les imponía impuestos tenía que ser con la condición de tener representación política. Lógico. Pero lo que sucede con estas "sucias treinta empresas" es conseguir "representación" (mediante el lobby) al tiempo que se reduce el impuesto. Un poco exagerado el asunto pero no por ello menos real.
Lo del resorte es porque este tipo de estudios acompañan una creciente insatisfacción de los ciudadanos estadounidenses con el funcionamiento de su economía y su política y sus conexiones (hay Gallups en dicho sentido). De momento, los "indignados" (protesters) se manifiestan, pero la mayoría se mantiene en su silencio (mayoría silenciosa, sí). ¿Hasta cuándo? Ya comenté aquí que las reacciones son diversas y, aquí, que no por tomar decisiones en asambleas las decisiones son más correctas. Pero me pregunto qué se puede hacer para reducir la tensión del resorte y, si no, cómo podría visualizarse su ruptura.

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