lunes, 23 de enero de 2012

Equidistancia Palestina-Israel

No es equidistancia aunque podría plantearse como tal. Cuando Ha'aretz recoge los datos del informe anual de Human Rights Watch 2012, señala las violaciones de derechos humanos cometidas por el gobierno de Israel bloqueando Gaza, construyendo en Cisjordania y demoliendo en Jerusalem oriental pero se añade de inmediato las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por Hamás y las denuncias de torturas a detenidos bajo tan partido.
La equidistancia, en efecto, tiene mala prensa. La razón es que se supone que se le da el mismo peso a lo practicado, en una relación asimétrica, tanto por "el de arriba" como por "el de abajo". En otros casos algo más complicados como ha sido durante muchos años el de ETA, era equidistancia no reconocer que había "buenos" (con violencia legítima) y "malos" (con violencia ilegítima). Obviamente, cada cual se reservaba el derecho de otorgar el título de "bueno" a los propios y el de "malo" a los contrarios y si un españolista declaraba "malos" a los abertzaleak, para estos últimos era nvidente (era la razón que los convertía en gudariak) que los "malos" eran los "ocupantes". Rechazar ambas violencias e intentar entender (sin compartir) la lógica de ambos era considerado equidistancia y su práctica me supuso algún que otro problema de relaciones personales.
Pero es que, volviendo a Palestina-Israel, si ambos lados cometen violaciones de los derechos humanos, no queda más remedio, para una organización como HRW -conocí hace años a uno de sus dirigentes, judío por cierto-, que denunciar ambas prácticas.
¿Que unos son más comprensible que otros? Para mí, sí. Pero no me creo con títulos suficientes como para decir que mi asignación de "bondades" y "maldades" es la única posible o la única "justa".
Se puede sentir simpatía hacia uno u otro bando, pero no es mala idea intentar un mínimo de empatía (comprender no es justificar) hacia ambos y, ya puestos, adoptar el bando de ambos o de ninguno, en el sentido de pensar que mejor sería buscar medios de superar el conflicto, siempre en el supuesto de que lo que yo piense (tomando partido, con equidistancia o intentando superar la brega) no va a influir en la rugosa realidad.

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