sábado, 28 de enero de 2012

Crisis: "ya no", pero "todavía no"

Se trata de una metáfora tomada de la medicina (Gramsci insistía en ella): una enfermedad "hace crisis" cuando se encuentra en un punto de inflexión y el enfermo "ya no" está como estaba, pero "todavía no" se puede ver hacia dónde se dirige, si hacia la curación, hacia otra enfermedad o hacia la muerte. Un elemento a considerar en la situación actual es la posible crisis de hegemonía de los Estados Unidos. 
Simplemente constato que, por un lado, hay argumentos para afirmar que "las noticias sobre su pérdida han sido muy exageradas". Por supuesto que está el tema militar y el hecho de que sus presupuestos armamentísticos (eufemísticamente llamados "de defensa") vienen a ser la mitad de todos los presupuestos militares del mundo. Pero ése no es un buen argumento: el libro de Paul Kennedy (Auge y caída de las grandes potencias) ya analizaba los paralelismos entre la pérdida de hegemonía por parte de España y de Inglaterra y la posible pérdida por parte de los Estados Unidos y encontraba que uno de los factores comunes era precisamente la sobre-reacción militar. En cambio, los argumentos de tipo económico son mucho más pertinentes, como los que se recogen aquí: la recuperación está en marcha. Claro que, en campaña electoral, estos argumentos serán rechazados por los Republicanos que achacarán todos los problemas a Obama como los Populares achacaban todos los problemas a Rodríguez Zapatero en el reino de España. Pero, si se prescinde de la contienda partidista, no son argumentos a echar en saco roto.
Sin embargo, y por otro lado y como se explica aquí, el dólar ya no es lo que era y lo que hay que mirar no es la cuestión militar (ni siquiera para el caso de Irán) sino los componentes de una economía que ya no funciona como funcionaba, de una política que ya no genera la "obediencia ciega" que generaba (hay muchos disidentes ahora) y de una geocultura que ya no valora lo "americano" (es decir, lo estadounidense) como modelo a seguir, sino que mira hacia otros sitios que van desde los países nórdicos (siempre situados en buenas posiciones en indicadores juzgados como positivos en lo económico y lo social) a las propias raíces ancestrales (del tipo indigenista, por ejemplo) pasando por gloriosas revoluciones basadas en la desconexión.
Como es el tiempo el que dará la razón a unos o a otros, lo que queda es levantar acta precisamente de este "ya no", pero "todavía no". Porque incluso los que defienden que se ha exagerado la decadencia del poder mundial de los Estados Unidos tienen que reconocer que está en crisis: puede, efectivamente, recuperarse (como dicen ellos reconociendo que "ya no") o, como dicen los otros, podría perderse en cuyo caso "todavía no" se ve qué podría suceder después: nueva hegemonía o fragmentación mundial al no conseguirla nadie. Y, claro, también están los que proponen como salida de la crisis no un cambio en el sistema, sino un cambio de sistema, no exento de muchas dificultades para conseguirlo y sin saber muy bien qué lo sustituiría o por qué sería sustituido por diversos actores sociales. Chi vivrà, vedrà.

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