sábado, 3 de diciembre de 2011

The reports of my death

"The reports of my death are greatly exaggerated", dijo Mark Twain ante el obituario que publicó el New York Journal dando la noticia de la muerte del escritor. Ahora ha sucedido algo parecido con Billy Graham en la WBTV que ha tenido que emitir un vergonzante comunicado explicando el error y pidiendo las más que esperables disculpas. Cierto que el reverendo está enfermo, pero no había muerto. Hay algún caso más, igualmente reciente, que implica a un muy querido amigo que también ha visto difundida la noticia sobre su muerte, felizmente también desmentida y fruto, en este caso, de la confusión con la muerte de otra persona, pero con el mismo nombre, aunque a muchos kilómetros de distancia. Como no estoy a su nivel, sí recuerdo que cuando murió alguien con mi nombre también hubo sus más y sus menos, pero sin llegar a lo sucedido ahora con Graham ni con mi amigo. En mi caso, no trascendió lo más mínimo, como era de suponer.
La muerte es lo único cierto (bueno, y los impuestos, claro). Y lo único realmente irreversible para los humanos. Por eso adquiere ese tono dramático y extremoso que los noticieros se lanzan a trasmitir como primicia o muestra mecanismos de proyección sea porque uno se ve muriendo donde muere el otro o porque desea realmente su muerte. Espero que este último no sea el caso de mi amigo: que alguien desee su muerte. En el caso de Graham sí parece que es la lucha por la primicia lo que mueve a los medios a cometer esos errores tan difíciles de subsanar. 
En ambos casos, el buen humor de Twain es una buena opción. Pero el susto de familiares y amigos entre el momento en que han recibido la noticia y el momento en que han sabido que era falsa, ese susto no se lo quita nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario