miércoles, 21 de diciembre de 2011

Paz en la Tierra

El Jesús histórico, al decir de sus evangelistas, habría nacido estando “el orbe en paz”. Claro que el orbe se refería al mundo del imperio romano y la paz se refería a la ausencia de guerras fronterizas o de conquista. Visto lo que los mismos evangelistas cuentan, no se referían a otro tipo de violencias como podían ser las “subversivas” ni a cálculos sobre el futuro que incluiría la crucifixión por parte de los romanos. Tampoco consideraban lo que desconocían: el resto del mundo, aunque, como buenos etnocéntricos, tendían a confundir “el” mundo con “su” mundo.  Aprovechando la ocasión, se incluyen algunas referencias a la paz en estos días.
Si por paz se entiende ausencia de violencia, es obvio que el orbe (ahora bajo  el imperio estadounidense) no está en paz. En cambio, si lo que se entiende por paz es la reducción de violencias, la respuesta tiene algunos claroscuros. Sobre todo, porque hay muchos tipos de violencias.
Comencemos por la perpetrada por uno mismo contra sí mismo: el suicidio. Los datos sobre el fenómeno a escala mundial no son muy de fiar, pero sí lo son los referidos a los países centrales, más cuidadosos o con más medios para llevar estadísticas al respecto. Pues  bien, como se documentó en “The Lancet” hace pocos meses, los suicidios, que mantenían una tendencia a la baja en lo que va de milenio, habrían sufrido un incremento en paralelo con la crisis en los países centrales. Tiene su lógica: la frustración genera agresividad; la agresividad busca un objeto; y uno de los objetos posibles es uno mismo, que se convierte en víctima de uno mismo. Ya pasó en la crisis del 29.
De momento, y en contra de lo que se esperaba, no parece que la violencia criminal (asesinatos, homicidios) esté aumentando a escala mundial (ahí las estadísticas son un poco menos malas, aunque no por eso buenas). En dos contextos muy particulares aumenta: donde ya tenía un nivel alto (la violencia genera violencia) y lo hace más en sociedades menos igualitarias que en las más igualitarias. Lo de la desigualdad, sobre todo si aumenta, es un factor de frustración e inseguridad. Está por ver qué sucede en un futuro cercano.
Por su parte, las guerras entre Estados son prácticamente inexistentes mientras las guerras civiles (ejército contra ejército) están en franca disminución. Simultáneamente, las “guerras asimétricas” (cuando por lo menos uno de los contendientes no es un ejército sino otro tipo de organización -banda, guerrilla, agrupación armada-) se mantienen estables. Se trata de casos como el de las FARC en Colombia o las nuevas guerrillas en México. Hay materias de difícil clasificación como puede ser la intervención de la OTAN en Libia a partir de una guerra civil con características de “guerra asimétrica”, aunque resulta ser un caso muy particular. Pero también se discute cuántos muertos ha de haber producido un enfrentamiento armado como para ser clasificado como guerra. En todo caso, disminuyen.
Pero que estas guerras, en general, estén disminuyendo, no quiere decir que no haya contextos violentos actuales o preocupantes de cara al futuro. En el primer caso, está la violencia del Estado de Israel contra los Territorios Ocupados y la contraviolencia de éstos que genera dinámicas de acción-reacción de difícil freno. En el segundo, está la violencia frente a adversarios de dicho Estado como puede ser Irán, atacable de Estado a Estado (incluyendo a los Estados Unidos) o mediante sabotajes “asimétricos”, pero apoyados por los correspondientes Estados. Y, por supuesto, está el siempre presente riesgo de una escalada conflictiva en torno a la India, Pakistán y la China, particularmente preocupante por el carácter de potencias nucleares que tienen los tres países enumerados.
Finalmente, está el terrorismo internacional. El informe del Departamento de Estado que se tenía que haber presentado en abril recoge los datos: han aumentado los ataques terroristas aunque han disminuido las víctimas, debido esto último, evidentemente, a que los ataques tienen cada vez menos víctimas.
Queda un asunto por dilucidar: el de la violencia criminal asociada con el narcotráfico. El informe de Naciones Unidas (“La globalización del crimen”) proporciona datos interesantes al respecto. Ahora se trata de un sector de actividad económica importante: ya hace años que se encontraba entre los cinco sectores con mayor cifra de ventas a escala mundial junto a los automóviles, la energía, los fármacos y las armas. Todo parece indicar que podría aumentar, fruto de políticas equivocadas basadas en la oferta que no consideran que el problema es de demanda.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Tengo que reconocer un error: lo de "el orbe en paz" no está en los Evangelios sino en el Martirologio Romano, muy posterior a los mismos. No afecta a la ocasión, pero un error es un error y hay que reconocerlo y corregirlo)

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