jueves, 29 de diciembre de 2011

Estructura social

Vaya esto por delante:
La cuestión de la justicia, tal como van las cosas en este mundo, se plantea entre los que son iguales en poder, mientras que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.
Efectivamente: los conflictos entre iguales se resuelven mediante el derecho, y "hacer justicia" es evitar que se enzarcen en una pelea interminable ya que ambas partes tienen el mismo poder. "Los de arriba" tienen otra lógica: hacen aquello para lo que tienen fuerza y poder, monarquías constitucionales incluidas. En cambio, "los de abajo" bastante tienen con sufrir la que se les viene encima y no tienen más remedio que aguantar.
Lo fantástico es que la cita es de Tucídides (y, no vaya a creerse, la tomo del comienzo del libro de Josep Fontana Por el bien del Imperio que estoy disfrutando estos días). No creo que esté sacada de contexto (suele suceder con esas citas con que se inicia un trabajo -es una de mís manías el hacerlo-), así que hay que preguntarse si la sociedad humana está muy cambiada en estos últimos siglos.
Me vengo al siglo pasado y cito la cita que fabula George Orwell del supuesto libro de Emmanuel Goldstein, el malo-malísimo de 1984, titulado, en la novela de Orwell, Teoría y práctica del colectivismo oligarquico:
A lo largo de los tiempos históricos y probablemente desde el final del periodo neolítico, ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los de en Medio y los de Abajo [...]. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales.
Si se juntan las dos citas, y se toman como descripción de lo que sucede ahí fuera realmente, digan lo que digan las retóricas oficiales y oficiosas el resultado es interesante.
Personalmente, prefiero estos aportes a la mera cuantificación de el 1% por un lado y el 99% por el otro, embarcados en la "gran divergencia". Esas cuantificaciones no dicen mucho.
Pero el problema más complicado es decidir cuál es el criterio que define el estar arriba o abajo, ser fuerte o ser débil, por seguir con Tucídides. Clase social (o, sencillamente, renta) es el primero que viene a la mente. Pero el género, que corta a la anterior (hay mujeres de clase alta y mujeres de clase baja) es otro criterio importante. En algunas sociedades, lo es la supuesta "raza" que, aunque no exista -tampoco existen los dioses o las naciones-, sí que tiene efectos reales en sus creyentes. O la lengua. O la religión practicada o adscrita (que se lo digan a los nigerianos).
O sea, que el mundo es más complicado que lo que Tucídides o el Goldstein de ficción harían pensar si no estuviésemos avisados y en guardia ante las simplificaciones, tan gratificantes para los perezosos, pero tan engañosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario