sábado, 3 de diciembre de 2011

Coyuntura económica positiva

Los medios (incluidos los blogs) tratan, generalmente, de lo efímero (que, en su etimología griega, significa, si no recuerdo mal, lo de  cada día, "efi" "emera", flor de un día). En otros tiempos, suponía que era la política la que cambiaba muy rápido mientras que la economía, por ser fruto de determinadas decisiones -inversión, almacenamiento, ventas, consumo- tenia un ritmo más lento, aunque no tan lento como la cultura o las mentalidades, que necesitaban de mayor lapso de tiempo para modificarse.
Ahora, en cambio, parece que la política es más estable que la economía. Gane quien gane, va a hacer lo mismo, mientras que las noticias sobre la Bolsa, el desempleo, los Bancos (ay, y las Cajas de Ahorro) van al día y se pueden abrir noticiarios contando cómo va la Bolsa en ese momento o cómo está yendo en Singapur o cómo ha cerrado Wall Street y, cuando se publica el dato, abrirlos con el dato del desempleo, que si sube (normal ahora), que si baja (estacional ahora). En los Estados Unidos ha bajado y en España ha subido.
Bien, es un dato que hay que tener en cuenta, sobre todo si uno es de los afectados por la bajada (encontró empleo) o por la subida (lo perdió o sigue sin tenerlo) y si el dato es repetido por cuarto mes. Pero eso no quita para plantearse factores menos coyunturales y más de fondo. Robert Reich lo hace espléndidamente aquí a propósito de los Estados Unidos preguntándose, primero, por qué significa exactamente el dato (al que habría que añadir si son empleos precarios o no, si tienen mayor o menor salario, si suponen algún tipo particular de desigualdad) y qué factores hay debajo, algo menos coyunturales y más sistemáticos que van desde lo estrictamente local (las peleas de la clase política estadounidense o la ausencia de apoyo al consumo o la preocupación por la inflación si la Reserva Federal hace otro "quantitative easing" que es como ahora se llama a imprimir moneda) a lo más general (el borde del abismo del euro, la ralentización de la China y la India y del crecimiento de los países "en desarrollo" que importan productos estadounidenses). Es pronto, dice, para abrir el champán. La cosa, como ha dicho Merkel en el Bundestag, va para largo, aunque, si yo fuese importante (como ella lo es), no lo diría: son profecías que se autorrealizan. Pero que va para largo ya es una obviedad, vista la enorme heterogeneidad de las propuestas para salir de ésta. Por eso las noticias sobre datos efímeros (que hoy son y mañana ya no están) son interesantes, pero no tanto. Y a ver quién es el guapo que se pone a predicar el "pensamiento positivo" en la que está cayendo.

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