miércoles, 7 de diciembre de 2011

BP-Halliburton

Ninguna de las dos empresas necesitan presentación. Enormes y bien conectadas, en particular Halliburton con el que fue vicepresiente de Bush II, Dick Cheney. Y ambas son generosas a la hora de hacer donaciones para la campaña electoral en curso en los Estados Unidos, Halliburton algo más que BP, aunque sin llegar a la generosidad de la Exxon y con más prodigalidad para los republicanos que para los demócratas que también reciben lo suyo. 
Para las versiones simplistas del mundo, ambas están en el mismo lado de la barricada: en el 1 por ciento que oprime, explota, margina y excluye al 99 por ciento restante. Es la versión remozada de "burgueses y proletarios" que el mismo Marx se saltaba a la torera cuando se ponía a hacer "análisis concretos de situaciones concretas" como le sucedió con El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Como suele suceder, estas narrativas dicotómicas, aunque son excelentes para movilizar a la gente basada en tales simplismos (como en el Manifiesto Comunista), no siempre encuentran apoyo en lo que se puede observar. En lo que se puede suponer, sí. Eso es gratis. Pero no tanto en lo que se puede observar, aunque nunca hay que excluir que "por debajo" de lo que se puede observar esté lo que se puede suponer, es decir, la dicotomía. Y como la fe (sobre todo si está anclada en una enfervorizada asamblea) es más fuerte que la constatación empírica, la fe saldrá victoriosa sobre esa "rugosa realidad" que en nada sirve a los objetivos de la causa (por otro lado, no siempre conocida).
Pues bien, BP y Halliburton andan a la greña en el juicio iniciado por el derrame del Golfo de México que se produjo hace un año y que causó 11 muertos y un daño medioambiental supongo que incalculable. Las cosas que se dicen la una a la otra son dignas de quedar grabadas en letras "aere perennius", más duraderas que el bronce (lo de "aere perennius" es el lema de la promoción de unos amiguetes bolivianos, no se vayan a creer).
Si el 1 por ciento (o el otro lado de la barricada) fuese tan homogéneo y tan poco conflictivo internamente, las cosas serían realmente difíciles. Pero el conflicto también se da allí (como se da "aquí"). Ahí los tienes, echándose el muerto (nunca mejor dicho) y queriendo que sea el otro el que pague el pato.
Tiene mucha mayor utilidad la idea del Tao (oposición interminable -sin fin de la historia-, entre principios que, cada cual, lleva en su interior el germen del contrario y ese germen, a su vez, tiene en su interior la confrontación y así sucesivamente). Sirve para comprender. Ya no tengo claro que sirva para actuar. Más bien lleva a la "no-acción", wu wei para los taoístas. Lo malo es que para cambiar el mundo, si no se tiene poder, hace falta comprenderlo antes. Si se tiene poder, como Merkel y Sarkozy, se puede cambiar hasta la Unión Europea basados en diagnósticos que otros consideran totalmente equivocados, pero eso no importa. Lo que importa es tener poder para cambiar las cosas. Como no lo tengo, me contento con intentar entender qué sucede por ahí fuera sin caer en clichés y prejuicios.

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