lunes, 26 de diciembre de 2011

Boko Haram

Traducido: La educación occidental es un sacrilegio. Por principio, busco los elementos no-religiosos en actos que se presentan como motivados por la religión. En el caso de Nigeria y las decenas de muertos católicos en actos terroristas suicidas me está resultando difícil. Estamos ante una potencia petrolera proclive a los "accidentes petroleros" a hacer olvidar, proveedor importante de los Estados Unidos y profundamente desigualitaria (ricos muy ricos -encima, con petróleo, con la maldición de la abundancia- y pobres muy pobres). Sin embargo, en este caso el papel de la religión parece básico, como cuando, en los Estados Unidos, antiabortistas cristianos ponen una bomba en clíticas que practican abortos legalmente. Y de Boko Haram se sabe desde hace tiempo, luego no se trata de algo salido de la nada y de lo que las autoridades locales no supiesen nada. Eso sí, me "mosquea" su supuesta relación con Al Qaeda, que es lo que se suele hacer cuando no se entiende algo.
Se puede ver en este radicalismo religioso un efecto de problemas más generales derivados de una geocultura que propone recetas "identitarias" animada por la desigualdad interna. Esas supuestas identidades (étnicas, religiosas, lingüísticas, nacionales, raciales, culturales) ocultan las desigualdades internas: ya no hay judíos ni gentiles sino que todos sois uno en la nación, la raza, la religión, la lengua.... (táchese lo que no proceda). Sin embargo, me cuesta creer que "los de arriba" puedan manipular hasta tal punto las identidades aunque sí puedan arrimar el ascua a su sardina. Igual que puedo imaginar a los wahabitas saudíes fomentando una determinada versión del Islam una vez hemos llegado al "pico del petróleo". Son posibles explicaciones parciales.
Pero me sigue fascinando el modo con que religiones de paz llegan a odiar a los miembros de otras religiones de paz no solo hasta el asesinato sino incluso hasta el ataque suicida. Cierto que los ataques suicidas no son propios únicamente de los practicantes radicales de una religión (la que sea), pero me cuesta encontrar la lógica de quien hace estallar una bomba ante una iglesia llena de fieles un día de Navidad. Y la lógica tendría que incluir qué pretenden (sus objetivos: desanimar a los conversos, suprimir a los sacrílegos) y qué les mueve a hacerlo  (sus motivaciones: creencia en un premio en el otro mundo, exceso de frustraciones en este). Y eso es lo que no encuetro en los medios que se recrean en descripciones de la matanza y en la reproducción de condenas por parte de instituciones que van del Vaticano a la ONU.

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