domingo, 27 de noviembre de 2011

Pero sin el pueblo

De ser cierto lo que cuentan La Repubblica y Le Mondese confirmarían las dudas sobre el carácter democrático del funcionamiento real de la Unión Europea. Y lo que cuenta, tomando como fuente indiscreciones de los periódicos alemanes, es que hay un pacto secreto Merkel-Sarkozy para imponer al resto de gobernantes cambios sustanciales en el funcionamiento de la Unión haciendo que cada gobierno acepte un pacto de estabilidad que, a lo que dicen, profundizaría la división europea en "fuertes" y "débiles" a favor, obviamente, de los primeros. Un pacto "voluntario", por supuesto, como el acuerdo de Schengen.
Durante un tiempo, las políticas de la Unión eran de marcado tinte socialdemócrata (lucha contra las desigualdades) de modo que los gobiernos allí incluidos, fuesen del tinte político que fuesen, acababan aplicando dichas políticas. Ahora han cambiado los vientos y el huracán sopla en la dirección contraria aunque con velocidades variables y algún que otro bandazo, con lo que la inseguridad de la zona aumenta y los que se dedican a apostar sobre los futuros encuentran un campo fértil para sus juegos de casino.
El pacto Molotov-Ribbentrop es un mal antecedente, aunque igualmente secreto. Tal vez el actual sea un esfuerzo desesperado por salvar los propios muebles nacionales aunque la casa común se hunda porque sí sabemos quiénes son los deudores y quiénes los acreedores. A lo que iba: despotismo ilustrado se habría llamado en otras épocas. Déficit democrático lo llama ahora el New York Times.
Eso sí, en la larga pugna entre el euro y el dólar, éste puede decir lo de "cautivo y desarmado...".

No hay comentarios:

Publicar un comentario