domingo, 13 de noviembre de 2011

Matriz religiosa

Supongamos que nos llega un anuncio de un congreso a desarrollar en Dar Baida, Marruecos, con el tema: "El espíritu de la beneficencia: las matrices religiosas de las beneficencias en el mundo árabe". Puedo imaginar el abanico de reacciones. Primero, los de la "amenaza islámica", que verían un caso más de expansionismo islámico, en este caso ideológico. Después, los "islamófobos", que lo verían como una contradicción en los términos para una religión tan violenta como el Islam. Y así sucesivamente hasta los que se preguntarían si es así y por qué. Musulmanes incluidos.
Pero el caso es que lo que he recibido (un poco tarde porque me encontraba en Santiago de Compostela)  es el anuncio de un congreso a desarrollar en Bolonia, Italia, con el tema: "The Spirit of Welfare: le matrici religiose dei welfares in Europa". Se recordarán los intentos del Vaticano por que apareciesen las "raíces cristianas" de Europa en aquello que pretendió ser la Constitución Europea (q.e.p.d.). Por lo visto, eso no es problemático. Como no fue problemática la existencia de diversos partidos de "democracia cristiana" (cristiana, sí) en esa Europa, mientras son problemáticos los partidos de "inspiración islámica" en el norte de África.
Es molesto ese abusivo doble rasero: si lo hacemos "nosotros", está bien; si lo hacen "ellos" son unos integristas (todos, todos, absolutamente todos ellos). 
Sin embargo, la tipología de partida que se hace para lo de Bolonia tiene su interés. Efectivamente, las tradiciones de "Estado de Bienestar" (q.e.p.d.) no son las mismas en toda la Europa realmente existente y sus diferencias geográficas coinciden, grosso modo, con las zonas de implantación mayoritaria de las diferentes variantes del cristianismo (esas variantes que estuvieron en guerra y produjeron tantas matanzas mutuas), a saber, luteranismo, protestantismo reformado y catolicismo.
Me cuesta darle a la religión un papel de "causa" de esas diferencias, como me costaba, en la España de los años 60, darle a las cigüeñas un papel de "causa" de la natalidad únicamente porque el número de cigüeñas y la tasa de natalidad tenían una alta correlación cuando se comparaban los municipios. En realidad, había una tercera variable (más o menos rural o urbano) que explicaba que los municipios rurales tuviesen más cigüeñas (son animales, pero no tontos) y mayor tasa de natalidad (los hijos, como bien de equipo) mientras que los urbanos tenían menos cigüeñas y menos tasa de natalidad (los hijos, bien de consumo y, por tanto, alternativo a otras compras como el coche o las vacaciones en el mar).
Ni siquiera el tal Weber lo pretendía. Se trataba, más bien, de "afinidades electivas", según el título de Goethe que, además, y como mostraron Tawney, Fanfani y una lista de autores más, precisaba de ulteriores especificaciones que llevaban a dejar la religión en un discreto segundo lugar en la cadena causal.
Pero, bueno, eso lo mantendremos, a pesar de los intentos vaticanos, como cierto para los europeos (un discreto segundo lugar), pero tendrá un peso absoluto, determinante y universal para el caso del Norte de África: lees el Corán (o mejor, algunas de sus partes) y ya sabes cómo son todos los musulmanes que en el mundo han sido. Curioso.

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