miércoles, 9 de noviembre de 2011

Judíos y musulmanes

Véanse las siguientes ideas:
- Europa está sufriendo una colonización islámica apoyada por parlamentarios y periodistas. El número de musulmanes está aumentando peligrosamente y, en proporciones preocupantes, es tolerada e incluso fomentada por políticos y medios de comunicación.
- Esta colonización viene acentuada por el multiculturalismo o “marxismo cultural” que no solo no se resiste a ella sino que la tolera y, de hecho, la apoya. Los socialdemócratas son los que más claramente se inscriben en esta tendencia.
- Frente a ella hay movimientos de resistencia, “anti-Yihad”, con una estrategia a largo plazo suficientemente elaborada como para llegar al año 2083, año en el que se tendría que producir la “ejecución de los marxistas culturales / multiculturalistas” y la “deportación de los musulmanes”.
- La táctica, a corto plazo, consistiría en la “guerra asimétrica” “infligiendo daños inmediatos, pero, sobre todo, daños indirectos de tipo psicológico e ideológico a largo plazo”. Son “shock attacks”, violentos, teatrales y, por tanto, llevados a cabo ante una audiencia: la de los “marxistas culturales, multiculturalistas / globalistas o humanistas suicidas” de modo que sepan que “vamos detrás de cada uno de ellos, si no hoy, mañana, y si no mañana, entonces en 10, 30 o incluso 50 años”.
- El lema es claro: “Luchemos junto a Israel, con nuestros amigos sionistas contra todos los antisionistas, contra los marxistas culturales y los multiculturalistas”. Esos son los enemigos y esos son los aliados.
Ahora compárense con estas otras:
- El punto de partida es la constatación de los manejos judíos “en la prensa, en el arte, la literatura y el teatro”. Se trata casi de una conjura, aunque no se usa tal palabra.
- Estos manejos podían significar que “quizás el destino, por causas insondables, le reservaba a este pequeño pueblo el triunfo final” ante el cual cabía preguntarse si “nosotros poseemos realmente el derecho de luchar por nuestra propia conservación”. Y la respuesta es afirmativa. Tenemos el derecho y el deber de luchar por nuestra conservación.
- Una parte de los manejos judíos para conseguir ese triunfo reside en “la doctrina judía del marxismo” que “rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y coloca en lugar del privilegio eterno de la fuerza y del vigor, la masa numérica y su peso muerto”. Si tal designio se llevara “sobre la tierra, no significaría otra cosa que la desaparición de sus habitantes”.
- “Siguiendo las huellas del elemento judío a través de todas las manifestaciones de la vida cultural y artística” se tropieza “con él inesperadamente donde menos lo hubiera podido suponer: ¡judíos eran los dirigentes del partido socialdemócrata!”.
- La conclusión de este texto es clara: “Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor”.
Bien. La primera serie está tomada de un texto (“Una declaración europea de independencia”) atribuido al noruego confeso de haber matado a casi un centenar de sus compatriotas, aunque lo firma como “Andrew Berwick”, haciendo como si fuese inglés su nombre de Anders Behring Breivik. No importa si el texto es apócrifo. En todo caso, es un texto contemporáneo. La segunda serie viene del capítulo 2 de “Mi Lucha”, de Adolf Hitler, y cito a partir de una peculiar fuente de internet, supuestamente “anti-sionista”.
Sean o no sean auténticas, las pongo como ejemplos de cómo el papel que jugaron los judíos en una determinada mentalidad lo están asumiendo los musulmanes en esta nueva, sin que, por ello, haya desaparecido del todo el antijudaísmo, a no confundir con el antisionismo o con la crítica democrática a las actuaciones de un gobierno como el del Estado de Israel.
Una cita más a este respecto, esta vez del nazi Joseph Goebbels ante la Sociedad de las Naciones (antecedente de Naciones Unidas) en 1933. Decía así: “Señores, nosotros somos un país soberano. Hacemos lo que nos da la gana de nuestros pacifistas, de nuestros socialistas y de nuestros judíos, y no tenemos que aceptar el control de la humanidad o de la Sociedad de Naciones”.
Completemos con George W. Bush en 2006: “(...) mientras florecen las jóvenes democracias, los terroristas tratan de detener su progreso (...) Tratan de difundir su mensaje yihadista, un mensaje, digo, que es totalitario por naturaleza: radicalismo islámico, fascismo islámico, que tratan de difundir al tiempo que atacan a aquellos de nosotros que amamos la libertad”.
Si entre Hitler y Breivik ha habido la creación del Estado de Israel, entre Goebbels y Bush ha habido un 11-S. Un mundo complicado.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

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