sábado, 5 de noviembre de 2011

Irreversible

Por lo que parece, la mente humana (y más si está manipulada por la política) tiende más a ver las cosas como irreversibles que a reconocer que "todo cambia, todo fluye" y "nunca te puedes volver a bañar en el mismo río". Nada de Heráclito. Viva Parménides. 
Se me ocurren tres casos en los que el carácter de irreversible (la "flecha del tiempo") se ha planteado extremadamente. En algunos, ya se ha visto que se trataba de algo claramente reversible. En otros, estamos al borde. Y en otros, está por ver. Tres ejemplos.
El primero fue la Unión Soviética. Cierto que hubo algún disidente, como Amalrik, que pensaron que la URSS no podría sobrevivir. Cierto también que se equivocó en la fecha ya que él planteaba 1984 por aquello de Orwell. Pero más se equivocó Kruschof cuando dijo a un grupo de empresarios estadounidenses aquello de que "nosotros les enterraremos", es decir, que la Historia estaba del lado de la URSS y que sobreviviría al sistema de los Estados Unidos. Pasó lo que pasó.
Ahora está lo de la moneda común europea que, con sus más y sus menos, hay un esfuerzo por verla como irreversible (sic!). Igual que un antiguo estudiante me recordaba que a finales de los 70 yo había reconocido que la URSS no era irreversible (no recuerdo haberlo dicho, pero ésa es otra historia), tengo que añadir que hace un par de días otro antiguo estudiante me recordaba que a finales de los 90 les comenté en una charla que "no hay nada irreversible" (una exageración, sin duda, pero que la aplicaba al euro y se verá: lo que los humanos hacen, se puede deshacer).
Mucho antes, un destacado político de la Comunidad Autónoma en que vivo (nada de "mi" Comunidad Autónoma) había afirmado que "El Estado de las Autonomías es irreversible", cosa que no era el único en afirmar allá por el principio de los 80. Ahora ya no está tan claro. En un librito de principios de los 90 afirmé en passant que Cataluña acabaría siendo independiente de Madrid (tal vez dependiente de Bruselas, pero también eso está en el aire) mientras que el País Vasco, dada la violencia de ETA, lo iba a tener mucho más difícil. Si ahora ETA desaparece, el País Vasco pasa a tener más probabilidades aunque sigan siendo menores que las catalanas ya que es notable la diferencia de apoyo previsible al proyecto independentista.
¿Irreversible? La muerte.

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