jueves, 10 de noviembre de 2011

El neoliberalismo no hace nada

El antropomorfismo consiste en atribuirle a entidades no-humanas características humanas. Es un buen truco y suele colar. Pero a mí no me gusta.
Por ejemplo, no me gusta leer (y temo que alguna vez habré caído en la trampa) eso de que "lo que pretende el neoliberalismo con la crisis es acabar con el Estado del Bienestar". Muchos supuestos: que el neoliberalismo es un señor capaz de proponerse objetivos y utilizar para lograrlos situaciones tan complejas como la crisis que tendría que ser obvio que no ha podido ser creada por un solo elemento sino que ha sido mezcla de muy heterogéneos factores. Demasiado sencillo para ser cierto.
Esta sí que estoy seguro que la he cometido más de una vez: "Lo que España necesita, en las presentes circunstancias, es un cambio de gobierno". No me refiero a lo del cambio de gobierno (que, a estas alturas, no me preocupa ya tanto) sino lo de que España (toda ella, la "unidad de las tierras y los hombres -y mujeres- de España") pueda necesitar una cosa u otra, cuando, lo más probable, es que lo necesiten algunos de sus grupos y ya no lo vean con tan buenos ojos otros. 
En la misma línea va lo de "lo que pretenden los Estados Unidos en Irán es tal y tal". No. Los Estados Unidos no pretenden nada: es su gobierno o sus clases gobernantes o sus élites los que están tomando decisiones en un sentido u otro. Habría que decir "lo que pretende el gobierno de los Estados Unidos en Irán es tal y tal".
Pero, volviendo atrás, ¿podría hacerse lo mismo con neoliberalismo? Quiero decir ¿se podría aceptar que  "Estados Unidos" es a "neoliberalismo" lo que "gobierno de los Estados Unidos" es a X? ¿Qué sería esa X?
Una respuesta, de resonancias conspiranoides, es poner en lugar de X a la Trilateral, al grupo de Bilderberg o al Foro de Davos, porque, a estas alturas, a nadie se le ocurriría poner a "los protocolos de los sabios de Sión", la conjura judía o judeo-masónica para acabar con la civilización occidental (no se incluía el Estado de Bienestar). Es posible, pero me parece que es atribuir a dichos grupos realmente existentes unas características propias de la divinidad, cosa que puedo entender en los ateos vergonzantes que necesitan un principio divino para explicar la realidad y recurren a dichos grupos (peor es cuando recurren al "imperialismo" o al "imperio") a los que dotan de características divinas (omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia... que, sintiéndolo mucho porque sería muy cómodo, no tienen). No hay modo de probar que la X son dichos grupos u organizaciones. Por desgracia, tampoco se puede probar que no lo sean. Pero afirmar sin citar las fuentes y evaluar los datos que prueban algo, no parece que sea una buena estrategia intelectual aunque es obvio que sirve en política si lo que se dice es una generalidad de ese calibre y, encima, antropomórfica, que todo el mundo entiende... sin darse cuenta de que no se prueba.
Pero el problema real no es tanto la X cuanto el verbo. El neoliberalismo, por seguir con el caso, es una determinada ideología que profesan, en muy diverso grado y con muy heterogéneas incrustaciones sociales y políticas, personas muy variadas. Su aplicación sistemática puede tener unas u otras consecuencias, positivas para unos, negativas para otros. Pero no "pretende" nada aunque dicha aplicación, de hecho, pueda terminar o, por lo menos, reducir las prestaciones del Estado de Bienestar. Es, por tanto, un poquito más complicado que lo que el eslogan movilizador propone. 
En este contexto, nunca he entendido en qué consiste "luchar contra el neoliberalismo". ¿Lucha ideológica, desmontando sus argumentos? Es posible, aunque la discusión entre ideologías siempre es complicada porque no se pueden discutir los primeros principios de los que parten las distintas ideologías. ¿Lucha contra sus partidarios? En ese caso ¿lucha electoral? ¿lucha callejera? Es posible, aunque entonces hay que plantearse si los medios disponibles llevan a dicho fin. En algunos casos, creo que sí es posible, pero dejando claro quiénes son los adversarios y no dejándolo en un antropomórfico "neoliberalismo" que, al no existir, nunca podrá ser vencido. ¿Flatus vocis nominalista? Me temo que más de una vez, con resultados movilizadores pero sin aportar mucho a la comprensión de lo que sucede. Y me quedo igual de frío cuando el "neoliberalismo" es sustituido por "los mercados" que "reaccionan", "opinan", "atacan" y todos esos antropomorfismos tan curiosos.
Si, lanzados a cambiar el mundo, por aquello de la Tesis 11, se detuviesen un momento antes para ver de entenderlo...

1 comentario:

  1. Ese antropomorfismo del que hablas sería una manera de dejar las cosas como están, sin protagonistas, sin objetivos, así como en abstracto.

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