miércoles, 19 de octubre de 2011

Paz en el País Vasco

Aconsejo el artículo de Vicenç Fisas "sobre la conferencia de paz". Es un buen conocedor, desde dentro, de la situación vasca y es, en mi opinión, el mejor investigador para la paz en España ya que no se queda en diagnósticos más o menos elaborados (como los míos) o en ensalzar lo buena que es la paz frente a sus contrarios (sea la guerra o la violencia). A mí me ha despejado algunas de mis perplejidades ante el asunto: confío en su buen entender.

4 comentarios:

  1. Pues en cambio a mí me ha parecido enormemente desafortunado y repleto de errores de bulto.
    En primer lugar tendríamos que tratar de definir a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de “Conflicto Vasco”.
    Si entendemos que nos referimos a la actividad de una banda armada de delincuentes que realiza actividades ilegales (asesinatos, secuestros, chantajes, amenazas, etc…), como por ejemplo lo haría una mafia, entonces es cierto que una vez abandonada dicha actividad se acabo el conflicto (este ha sido tradicionalmente el planteamiento de los dos partidos mayoritarios en el parlamento español). En cambio si lo que creemos es que es un conflicto de índole política, en el que una de sus expresiones ha sido la lucha armada, éste no finalizará hasta que dicha cuestión política encuentre una solución que sea aceptada por todos los agentes en conflicto (¿Finalizaría acaso el conflicto palestino-israelí si mañana Hamas renunciará a la utilización de la violencia?).
    El planteamiento que hace el señor Fisas solo se entiende desde la primera perspectiva.
    Aparte de esto debo decir que el artículo contiene dos afirmaciones muy poco afortunadas.
    La primera hace referencia al “inevitable malestar” de las víctimas de la violencia de ETA por el contenido del comunicado sobre las otras víctimas, sin tener en cuenta el, desde mi punto de vista, mucho más “evidente malestar” que habrán sentido el resto de las víctimas del conflicto al ser absolutamente dejados de lado por todas las instituciones, partidos y medios de comunicación a lo largo de todos estos años (más de 150 víctimas mortales desde la transición, sin contar torturas, detenciones sistemáticas de ciudadanos a los que se les ha aplicado la legislación antiterrorista para ser puestos en libertad sin cargos a continuación, etc..).
    La segunda, la que hace referencia a que el Parlamento Vasco es el lugar natural en el que hay que hacer los debates políticos sobre el futuro de Euskadi me ha parecido el análisis de una realidad paralela. Por un lado bastaría con recordar que eso ya se ha hecho, y que el último acuerdo adoptado por mayoría en ese sentido en el citado Parlamento Vasco (Plan Ibarretxe) fue despachado en las cámaras de Madrid con una rotunda negativa, incluso a la posibilidad de ser debatido, y con la amenaza añadida de emprender acciones penales ante una posible consulta popular. Y precisamente esta falta de “naturalidad” en aceptar a la sociedad vasca como interlocutora es la que demostraría que el verdadero conflicto se encuentra en el terreno político y que, por mucho que ETA abandone su actividad, estaremos lejos del fin del “Conflicto Vasco” mientras no busquemos una solución política a las peticiones que la sociedad vasca formule por medios democráticos.

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  2. Me equivoqué en mi percepción y ahora creo entender por qué. No es mi primera equivocación, por supuesto.
    Alferrak: releyendo lo que publiqué hace diez años (El largo camino De la violencia a la paz, cap. 9: El caso vasco) mi acuerdo con lo que dices, con todos los matices que se quieran, ha sido alto.

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  3. Antes que nada quiero celebrar aquí el cese definitivo de la violencia armada de ETA. Hoy es un dia especial para las que no dedicamos de corazón a la investigación para la paz.

    Una vez dicho a esto me gustaría señalar aquí mi distinta lectura del artículo de V. Fisas. A mi entender, el hecho de considerar que existen los mecanismos para resolver el “conflicto vasco” de forma interna, sin la necesidad de la mediación internacional, no equivale a considerar el “problema vasco” como un mero problema de terrorismo o delincuencia organizada por parte de ETA.

    Pienso que es plenamente coherente entender el “problema vasco” como un conflicto político y defender que sea el Parlamento Vasco el lugar donde se realicen los debates para buscar una solució concertada entre los distintos actores al conflicto.

    De hecho, la estrategia de Bildu iba en ese camino. La formación Bildu –a mi entender desacertada e injustamente ilegalizada– pretendía justamente entrar en el Parlamento Vasco como forma de garantizar que sus reclamos políticos –el tema de la territorialidad de Euskal Herria y el derecho a la libre determinación– pudieran ser tratados en el marco institucional común, y no restringir el espacio de debate a una incierta mesa de partidos, parecida a la que existió en el psado proceso de paz.

    En estos momentos con el anuncio definitivo del cese de la violencia, con la posible con Sortu en el Parlamento Vasco y con un posible éxito de la fromación Amaiur en los próximas elecciones generales, puede darse la oportunidad de que las raíces políticas del conflito tengan un espacio para el debate en el marco de la democracia formal.

    Dicho esto, me parece muy acertado señalar la necesidad de hacer un esfuerzo para reconocer todas y cada una de las víctimas del conflicto; recordar lo que pasó con el fracasado Plan Ibarretxe; y reclamar una democracia realmente representativa y más participativa para que el Parlamento Vasco represente eficazmente a todas las voces de la sociedad vasca y española, que es la que al fin y al cabo debe dar legitimidad a todo debate político.

    Me dejo otros temas en el tintero, pero creo que con esto ya aporto otra visión en el debate aquí abierto.

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  4. El señor Fisas afirma en su artículo que la mediación internacional no es necesaria por dos razones.
    La primera, porque, según su criterio, el conflicto “ya estaría resuelto”. Reitero que esa lectura solo es posible si entendemos el problema como una cuestión de delincuencia, ya que, que yo sepa, en el terreno político no ha habido ningún avance, como todos los días se encargan de recordar los líderes de los dos partidos mayoritarios en el parlamento español (vigencia de la ley de partidos, política de dispersión de los presos etarras como un aspecto más de la lucha antiterrorista, no reconocimiento de las otras víctimas, etc…).
    La segunda, porque, según él, los miembros de la conferencia de paz no están “puestos al día de la situación”. Pues bien, la situación a día de hoy es la siguiente.
    1- La composición del actual parlamento vasco no es el resultado de la expresión de la voluntad popular del electorado vasco, sino más bien de la imposibilidad de que una opción política, que tradicionalmente ha venido representando entre el 10 y el 15% de dicho electorado, pudiera presentarse a las anteriores elecciones autonómicas.
    2- El actual marco jurídico español no permite ninguna modificación del estatus político-territorial sin que este pase por las cortes generales. Lo que evidencia que, por muy “sitio natural” que sea el parlamento vasco para debatir sobre el futuro político de Euskadi, sin la “bendición” del parlamento español es imposible avanzar en la resolución política del conflicto.
    3- Nadie desde ninguno de los dos partidos con opciones reales de gobernar, tanto ahora como en un futuro a medio plazo, ha anunciado que tenga la más mínima intención de realizar modificación alguna del actual marco jurídico-político.
    4- Siguen existiendo opciones políticas ilegalizadas en Euskadi. Ni siquiera existe la certeza de que todas las actualmente legales puedan concurrir a las próximas autonómicas.
    Es importante recordar que ninguna de las decisiones políticas que han hecho posible esta situación han emanado del ámbito político vasco. Por supuesto yo no afirmo que el parlamento vasco no deba ser el lugar donde deban debatirse las posibles soluciones al conflicto (aunque no el único). Lo que si digo es que afirmar que esta es, a día de hoy, la situación real, no es otra cosa que hacer el análisis de una realidad diferente a la existente, y también creo que es en la superación de este marco actual donde el papel de la mediación internacional puede jugar un papel importante.

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