domingo, 9 de octubre de 2011

Nostalgia de la horda

No está dicho en términos peyorativos. Me refiero a la necesidad de pertenencia a "algo" que parecen sentir todos los humanos. Hasta el más individualista de los "brokers" que reconoce, como los asesinos a sueldo de las películas, que "la soledad del samurai es como la del tigre en la selva", acaba, más allá del apareamiento relacionado más o menos inmediatamente con el instinto reproductor, perteneciendo a algo: club, asociación, peña, parroquia, equipo, barrio, "filá"... Si te fijas, acaba imitando el comportamiento de sus compañeros de tribu, grupo que orienta sus actividades personales en un sentido o en otro (curioso cómo se parecen entre sí los que exaltan sus individualidades y excepcionalidades). Militantes, miembros, simpatizantes, colaboradores... aunque cuando se conocen las interioridades de esos grupos (políticos, religiosos, recreativos, solidarios, benéficos, lúdicos, deportivos...) se pierden las ganas de pertenecer. Pero el espíritu del rebaño se acaba imponiendo. Hasta yo lo he soñado alguna vez últimamente y más si se piensa que todos caminamos en la misma dirección y produciremos el cambio deseado por la horda.

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