martes, 11 de octubre de 2011

La solución de la crisis

También llamada "ese lío" por uno de los nuevos nobeles de economía. Los medios de comunicación resultan contradictorios. Por un lado, los que dicen que los nobeles han dicho que no tienen recetas (y mucho menos "rápidas") y que habrá que estudiar mucho más para ver qué sucede en la macroeconomía si se introducen determinados cambios en otras variables. Por otro, los que dicen que han dicho que, desde el punto de vista económico, sería "un juego de niños" acabar con la susodicha crisis, pero que "la dificultad, es la política". Tres comentarios.
Primero, lo difícil que resulta resumir en un reportaje las sutilezas de académicos de esa envergadura y la tentación de reducirlo todo a un titular o, a lo más, a una entradilla, así que es probable que cada cual elija y entresaque frases según lo que ya creía.
Segundo, el reconocimiento de la complejidad de la que está cayendo, que no deja margen para eso de "eso lo arreglaba yo en cuatro días" y que no hay otro modo que afrontarla, desde los gobiernos, que "con temor y temblor", sabiendo que las probabilidades de equivocarse son altas porque, sí, nadie tiene las recetas milagrosas. Encima, tapas un agujero y se te abren tres.
Tercero, el riesgo que supone ver los problemas contemporáneos como únicamente económicos. Si la economía existiese en "su" mundo, sin contaminación alguna de las clases sociales, el medioambiente, la energía, las elecciones generales o del precio de los alimentos por especulación y clima, acabar con la crisis sería, efectivamente, "un juego de niños". Pero no lo es precisamente porque la economía, como ámbito separado con sus teorías, métodos y recetas propias e incontaminadas, tal vez exista en algunos departamentos universitarios (y no en todos, como lo prueban precisamente estos dos nóbeles), pero no existe en la rugosa realidad.
Tendrían que sentarse varios profesionales de muy variadas profesiones y varios políticos de muy variadas orientaciones, olvidarse de los intereses creados de cada profesión (que haberlos, háylos) y de cada país y, dentro de cada país, de cada partido y buscar una solución minimax o maximin, pero una solución no economicista o nacionalista. Las propuestas de renombrados economistas practicantes del "abajofirmante" en lustrosos manifiestos y las órdenes de Sarkozy y Merkel no me serven. Asi que, apañaos estamos.

1 comentario:

  1. Estoy totalmente de acuerdo en que de “este lío” no vamos a salir con ninguna fórmula mágica en “cuatro días”, y también con que la realidad es, como decía el otro día un amigo vallecano de una novieta suya, “mazo poliédrica”, pero he de decir que las recetas que se han aplicado hasta ahora (incluyo las peticiones que ha hecho hoy el BCE por boca del señor Trichet) me recuerdan mucho a la historia del hombre que va al médico para que éste le ponga un régimen de adelgazamiento. El médico le mira, muy serio, y le dice.
    –Debe usted comer mucho chocolate, cuanto más, mejor.
    Al mes el tipo vuelve a la consulta, visiblemente más gordo, y comenta al médico que ha seguido el régimen pero no ha parado de engordar, a lo que el médico le responde.
    –Eso es porque no ha comido usted chocolate suficiente.
    Lo cierto es que yo de economía se lo justito. Para ser exactos, tan poquito que ni aunque me disfrazara de trader italo-irani conseguiría que me entrevistaran, ni la BBC, ni ningún otro medio de comunicación sobre nada relacionado con la crisis. Eso sí, de una cosa estoy seguro.
    De “este lío” no vamos a salir comiendo chocolate.

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