domingo, 16 de octubre de 2011

Entre el antijudaismo y el antiislamismo


Léanse las siguientes ideas:
- Europa está sufriendo una colonización islámica apoyada por parlamentarios y periodistas.
- Esta colonización viene acentuada por el multiculturalismo o “marxismo cultural” que no solo no se resiste a ella sino que la tolera y, de hecho, la apoya. Los socialdemócratas son los que más claramente se inscriben en esta tendencia.
- Frente a ella hay movimientos de resistencia, “anti-Yihad” cuya estrategia puede establecerse hasta 2083 y que incluye la “ejecución de los marxistas culturales / multiculturalistas” y la “deportación de los musulmanes”.
- La táctica consistiría en la “guerra asimétrica” “infligiendo daños inmediatos pero sobre todo daños indirectos de tipo psicológico e ideológico a largo plazo”. Son “shock attacks”, teatrales y, por tanto, llevados a cabo ante una audiencia: la de los “marxistas culturales, multiculturalistas / globalistas o humanistas suicidas” de modo que sepan que “vamos detrás de cada uno de ellos, si no hoy, mañana, y si no mañana, entonces en 10, 30 o incluso 50 años”.
- El lema es claro: “Luchemos junto a Israel, con nuestros amigos sionistas contra todos los antisionistas, contra los marxistas culturales y los multiculturalistas”. Esos son los enemigos y esos son los aliados.

Ahora compárense con estas otras:

- El punto de partida es la constatación de los manejos judíos “en la prensa, en el arte, la literatura y el teatro”. Se trata casi de una conjura, aunque no se usa tal palabra.
- Estos manejos podía significar que “quizás el destino, por causas insondables, le reservaba a este pequeño pueblo el triunfo final” ante el cual cabía preguntarse si “nosotros poseemos realmente el derecho de luchar por nuestra propia conservación”. Y la respuesta es afirmativa.
- Una parte de los manejos judíos para conseguir ese triunfo reside en “la doctrina judía del marxismo” que “rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y coloca en lugar del privilegio eterno de la fuerza y del vigor, la masa numérica y su peso muerto”. Si tal designio se llevara “sobre la tierra no significaría otra cosa que la desaparición de sus habitantes”.
- “Siguiendo las huellas del elemento judío a través de todas las manifestaciones de la vida cultural y artística, tropecé con él inesperadamente donde menos lo hubiera podido suponer: ¡judíos eran los dirigentes del partido socialdemócrata!.
- La conclusión del capítulo es clara: “Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío lucho por la obra del Señor”.

Bien. La primera serie está tomada de un texto atribuido al noruego confeso de haber matado a casi un centenar de sus compatriotas. En todo caso, es un texto contemporáneo. La segunda viene del capítulo 2 de Mi Lucha y cito a partir de una peculiar fuente. Las pongo como ejemplos de cómo el papel que jugaron los judíos en una determinada mentalidad lo están asumiendo los musulmanes en esta nueva, sin que, por ello, haya desaparecido del todo el antijudaísmo, a no confundir con el antisionismo o con la crítica democrática a las actuaciones de un gobierno como el del Estado de Israel.

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