jueves, 27 de octubre de 2011

Empresarios keynesianos

Siguiendo con el post de ayer, encuentro hoy una referencia al doble lenguaje empresarial en los Estados Unidos. Por un lado, se afirma que "el gobierno no puede crear empleo", que eso es cosa de la iniciativa privada. Pero, por otro, se amenaza con que, si el gobierno lleva adelante sus recortes en el gasto militar, se perderá un millón de empleos.
En realidad, no es una incoherencia sino una aplicación de su modelo económico keynesiano. Keynesiano, sí, aunque invertido y pervertido. Se trata, una vez más, de una aplicación del "Estado de Bienestar para Ricos" al caso concreto. El Estado, en efecto, no "debe" crear empleo, que es cosa, como se dice, de la iniciativa privada. Pero lo que sí debe es "bombear" dinero al sistema económico para que la iniciativa privada cree los empleos y recoja los beneficios. Supongo que el Estado podría haber creado esos empleos y recoger los beneficios para redistribuirlos, pero eso es porque no soy suficientemente kuynesiano y no sé que el Estado es manirroto e ineficiente.
No es una novedad. Cuando el franquismo creó el INI (Instituto Nacional de Industria), nacionalizando numerosas empresas (nacionalizar no es necesariamente de "izquierdas"), ya se dijo a dicho propósito (aunque no en público por motivos obvios): nacionalizar las pérdidas, privatizar los beneficios. Y así es como funcionan las cosas. Los gobiernos deben "bombear" dinero, por ejemplo a los bancos. Estos se encuentran en dificultades y amenazan con cortar todavía más el crédito, ese sistema mediante el cual el crecimiento cae sobre las espaldas del que venga detrás y arree. Cierto que, en su mayoría, los bancos mantienen sus beneficios, pero no los consideran suficientes al compararlos con los obtenidos durante las vacas gordas. Y cierto que los aumentos de salarios y bonuses de sus altos ejecutivos van muy por delante de esos beneficios (incluso pérdidas, que haberlas las ha habido, y algunos recortes que tendrán que hacer por haber prestado mal a Grecia). No importa: que los gobiernos les echen una manita con dinero público para así asegurar el beneficio privado. Obvio también: se puede suponer que el Estado podría haber creado esos bancos y recoger los beneficios para redistribuirlos, pero eso no es suficientemente keynesiano. 
Cierto también: hay keynesianos que dicen que lo que hay que hacer es "demand-side economics", no "supply-side", que el Estado debe invertir para generar demanda y todas esas cosas. Pero son keynesianos de una corriente minoritaria y sin capacidad de influir en los gobiernos como hacen estos "capitanes de empresa" no precisamente al estilo manchesteriano. 
Ni el sector del armamento ni el sector de las finanzas (que son los típicos en las fases decrecientes del ciclo económico largo a escala mundial) son manchesterianos. Sencillamente, buscan el beneficio allí donde esté. Y está en que el Estado les dé dinero para que ellos lo obtengan mientras han estado diciendo "menos Estado, más mercado". Porque para obtener el dinero del Estado no es preciso recurrir a la oferta y demanda y a la transparencia sino a las "conexiones". A lo que Braudel llamaba "economía capitalista" de la que están excluidas la "pequeñas y mediocres empresas". 
Eso sí: de donde se debe retirar el Estado, según estos capitanes, es del gasto social. Y los gobiernos cumplen antes de que sus miembros, en un "amakudari" a la japonesa, pasen a formar parte de consejos de administración de dichas empresas. Por un lado, en lo que ya Eisenhower, en su discurso de despedida, llamó el Complejo Militar-Industrial. Y, por otro, por lo que ahora tendríamos que llamar Complejo Financiero-Político.

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